Especiales Semana Santa: CRISTO DERRAMÓ SU SANGRE EN LA CRUZ PARA QUE NOSOTROS FUESEMOS BENDECIDOS

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Especiales Semana Santa: CRISTO DERRAMÓ SU SANGRE EN LA CRUZ PARA QUE NOSOTROS FUESEMOS BENDECIDOS

Introducción: Las horas antes de la crucifixión del Señor Jesucristo fueron de intenso sufrimiento; desde del momento que el Señor Jesús fue arrestado en el Huerto Getsemaní, ya Él estaba padeciendo, Él estaba en agonía. La Biblia dice en (Lucas 22:44) “su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”.

En el capítulo 53 del Libro del Profeta Isaías, Dios nos reveló 700 años antes, los sufrimientos del Señor Jesucristo por nosotros en la cruz donde derramó Su sangre redentora.

  1. LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR JESUCRISTO

El Hijo de Dios fue crucificado en nuestro lugar; esa cruz la merecíamos todos los seres humanos como castigo por nuestros pecados.

  1. La muerte que sufrió Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz era el tormento reservado a los peores criminales. Jesucristo fue flagelado para ser posteriormente crucificado. ¿Qué significaba esto para los romanos?
  2. Roma reservaba la crucifixión principalmente para delitos contra el Estado. Era una forma de escarmiento público contra agitadores, rebeldes al Imperio. La crucifixión era un sistema de ejecución romano para esclavos, rebeldes y delincuentes.
  3. La crucifixión tenía características humillantes. El historiador Flavio Josefo dice: “La flagelación, formaba parte de la crucifixión romana. Era parte del propio proceso de crucifixión con la finalidad de debilitar al condenado y acelerar la muerte en la cruz”.
  4. La crucifixión era considerada como la forma más humillante de morir: clavado en un poste, semidesnudo, con un cartel sátiro sobre la cabeza y expuesto a la intemperie hasta que la inanición, las heridas y la asfixia acababan con la vida del reo.
  5. A la humillación de ser expuesto a la intemperie y a la vista del público, se le suma una muerte lenta y dolorosa. En ocasiones la víctima puede tardar varios días en expirar, mientras sufre dolores, calambres, sensación de asfixia y, en ocasiones, ataques de animales. Al final, en horas o en días, la muerte llegaba en forma de paro cardiaco, o tromboembolismo pulmonar.
  1. CRISTO DERRAMÓ SU SANGRE EN LA CRUZ

El Señor Jesucristo fue crucificado por nosotros. En la cruz derramó Su sangre, fue herido y murió. Luego fue sepultado, resucitó al tercer día, ascendió al cielo y ahora está sentado en el trono de Dios.

  1. EL CONTRASTE ENTRE LA SANGRE DE LOS TOROS Y MACHOS CABRÍOS Y LA SANGRE DE CRISTO

El pecado de Adán afectó el mismo cielo. (Hebreos 9:24) dice: “Porque no entro Cristo en el santuario hecho de mano figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios”. Este es el clímax de todo.

  1. El valor de la sangre de Cristo. Al considerar el valor de la sangre de Cristo y la forma en que Dios la avalúa, el problema de nuestra posición y relación con Él no nos debe preocupar.
  2. La sangre de toros y machos cabríos, bajo el primer pacto, únicamente limpiaba la carne, pero la sangre de Cristo “limpia nuestra conciencia de las obras muertas” (Hebreos 9:14) “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”.  Ahora estamos libres de condenación en la presencia de Dios vivo.
  3. La sangre de toros y machos cabríos no quitaba el pecado, únicamente lo cubría en forma temporal. Mas cuando Cristo vino, Él redimió a todos los que habían confiado en la sangre de toros y machos cabríos.
  4. “Cristo murió por la redención de las transgresiones de los que estaban bajo el primer pacto”. (Hebreos 10:11-12) “Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”. Aquellos sacrificios, bajo el antiguo pacto, eran como un pagaré que fue hecho efectivo en el Calvario.
  1. JESUCRISTO ES EL MEDIADOR DE UN NUEVO PACTO

Por cuanto Dios aceptó la sangre de Jesús, cuando entró en el lugar Santísimo en los cielos, Cristo se convirtió mediante aquel acto en el mediador del Nuevo Pacto. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

  1. Jesús es ahora el Mediador entre Dios y el hombre caído. El hombre natural fue expulsado de la presencia de Dios por causa del pecado. (Efesios 2:2) describe su triste condición. “En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo las corrientes de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. (Hebreos 9:15) “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna”.
  2. Bajo el Primer Pacto el pecado era “cubierto”. Lo mejor que un israelita tenia bajo el Primer Pacto era la sangre de los sacrificios para su expiación.
  3. La palabra “Expiación” significa “Cubrir”. Pero bajo el Nuevo pacto nuestros pecados no son cubiertos, sino quitados. Son remitidos. (Hebreos 10:18) “Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”.
  4. Ahora los pecados son como si nunca hubieran sido. (Hebreos 9:25-26) “Y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado”.
  5. Esta era la sangre de Dios. (Hechos 20:28) “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre”.
  1. LA BENDICIÓN QUÍNTUPLE PARA NOSOTROS POR LA SANGRE REDENTORA DE CRISTO

El Señor Jesucristo llevó sobre el madero todas las maldiciones que vinieron sobre todos los seres humanos como castigo por el pecado. Él fue hecho maldición por nosotros. La Biblia dice en (Gálatas 3:13-14) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”. Cristo por su sacrificio obtuvo la bendición quíntuple para nosotros: El nuevo nacimiento, la llenura del Espíritu Santo, la sanidad divina, la gracia de Dios, y el cielo.

  1. Mediante la muerte del Señor en la cruz, recibimos el perdón y la justicia de Dios. Todos nosotros estábamos destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23) “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. (2 Corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”. Cuando el Señor Jesucristo dijo: “Consumado es”, nosotros recibimos la salvación por la fe en Él.

Ya no somos pecadores, fuimos justificados; Dios nos trata como si nunca hubiéramos pecado. Somos la nueva creación. (2 Corintios 5:17).

  1. Mediante la cruz llegamos a ser llenos del Espíritu Santo. Cuando recibimos al Señor Jesucristo como nuestro salvador personal, Dios nos selló con el Espíritu Santo (Romanos 8:16) “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”.
  2. Mediante la cruz recibimos sanidad divina. “Dios es nuestro sanador” (Éxodo 15:26). El Señor Jesucristo llevó nuestras enfermedades, por su llaga fuimos sanados. La Biblia dice en (Isaías 53:5) “Más Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, por su llaga fuimos sanados”.
  3. Mediante la cruz fue quitada la maldición y somos bendecidos. (Gálatas 3:13-14) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”. Ya somos bendecidos desde hace 2000 años.
  4. Mediante la cruz seremos resucitados. La resurrección de los muertos es la esperanza de todo cristiano. Cuando el Señor venga por segunda vez, la Biblia dice en (1 Tesalonicenses 4:16-17) “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

Conclusión. Las bendiciones del Señor han estado siempre aquí desde cuando el Señor Jesucristo murió y resucitó hace 2000 años. Dios nunca ha cambiado. Cambie su manera de pensar, crea la Palabra de Dios y declare:

  • Soy una nueva creación. Perdonado y justificado.
  • Dios es mi fuente; en Él tengo todos los recursos que necesito para vivir bien.
  • Tengo salud porque Cristo llevó mis enfermedades y por su llaga soy sano.
  • Soy bendecido porque Cristo me redimió de las maldiciones.
  • Soy victorioso sobre la muerte y el infierno, porque Cristo resucitó.
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