El temor no quiere que superemos las adversidades, no quiere que salgamos de donde estamos.

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Alabanza Devocional Agosto 1 /2019

A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!». Pero Jesús les habló de inmediato: —No tengan miedo —dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! Entonces Pedro lo llamó: —Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua. —Sí, ven —dijo Jesús. Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, pero cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. —¡Sálvame, Señor! —gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró.  —Tienes tan poca fe —le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí? Mateo 14:25-‬31 NTV

En este famoso pasaje de la biblia encontramos una gran enseñanza que podemos aplicar todos los días de nuestras vidas, cada vez que tenemos que tomar una importante decisión, cada vez que enfrentamos retos, cada vez que vamos tras la conquista de metas y sueños, hay un enemigo que está al acecho: El temor, el temor no quiere que avancemos, no quiere que superemos las adversidades, no quiere que salgamos de donde estamos, cuando damos cabida al temor nos exponemos a nosotros mismos al fracaso. En el pasaje bíblico vemos a un apóstol Pedro fluctuante, en un principio dudó de Jesús, luego recibió una palabra de parte de Jesús y basado en esa palabra se atrevió a bajarse de la barca y ocurrió lo sobrenatural: ¡Caminó sobre las aguas!, Estaba allí caminando hacia Jesús y todo iba bien hasta que desvió su mirada de Él para mirar las circunstancias climáticas de ese momento, allí fué cuando empezó a hundirse y su vida se puso en peligro, hay personas que a veces actúan de esta misma forma y por eso los proyectos quedan a medias, los sueños sin alcanzar y las vidas estancadas en una vida muy por debajo de los planes que Dios tiene, entonces qué debemos hacer? Tener una fe firme en la palabra que Dios nos ha dado, en sus promesas, no desviar la mirada de nuestro Señor y no permitir que las circunstancias nos hagan desviar y tener temor al punto de hindirnos en eso, tenemos con nosotros al Dios que TODO lo puede y con Él somos más que vencedores.

Oremos:

Gracias mi Señor por las palabras y promesas que has dado para mí vida, gracias porque los planes que tienes para mí son grandiosos, siempre de bendición y abundancia de todas las cosas buenas, hoy me determino a no desviar mi mirada de ti, decido creen en ti y creerte a ti, no a las circunstancias, no a lo que está sucediendo al rededor, contigo todo lo puedo, tuya es la gloria y la alabanza por siempre, en el nombre Jesús. ¡Amén!

Comparte en redes sociales