Texto Principal: Jeremías 23:6; 2 Corintios 5:21; Romanos 3:21-26;

Predicación Domingo 20 Octubre de 2019 – Apóstol Enrique Torra

Introducción: El Señor Jesucristo es nuestra justicia porque llevó nuestros pecados en la cruz. Este don de la justicia es otro privilegio de la redención que recibimos por la obra expiatoria del Señor Jesucristo.

I. LA NECESIDAD QUE TIENE EL HOMBRE DE JUSTICIA
El hombre siempre ha acusado a Dios de cometer injusticias en su trato con la raza humana, cuando afirma que Dios no es un Dios de amor o de justicia, porque creó al hombre sabiendo de antemano que éste caería. Además objeta el derecho divino de mandar a uno al infierno y a otro al cielo.
1. El Dios-Padre tuvo el derecho de crear al hombre de la misma manera que un hombre bueno y una mujer tiene el derecho de dar vida a un hijo. Adán era el amo de sí mismo. No tenía por qué someterse a Satanás a menos que él mismo lo decidiera. Adán fue la corona de la creación divina, colocada en la luz plena del conocimiento perfecto.

2. El hombre fue creado para disfrutar de gozo y de paz; el pecado, la enfermedad, la tristeza o la muerte no tenían lugar. Dios nos proveyó la Redención, la cual podemos disfrutar la fe en Cristo.

II. TRES PROBLEMAS QUE DIOS TUVO QUE RESOLVER PARA JUSTIFICAR AL HOMBRE
La necesidad del hombre se satisface recibiendo la vida eterna, la naturaleza de Dios. Sin embargo, Dios no puede impartir al hombre su propia naturaleza ni darle el privilegio de ser su hijo hasta hacerlo sobre bases legales. La necesidad que el hombre tenía de justicia implicaba un problema triple.
1. El primer problema que encara Dios es la necesidad que el hombre tiene de justicia. Dios Padre llevó a cabo la Redención del hombre, independientemente de las obras de éste, la Biblia dice: “soportados por Dios con tanta paciencia, con el fin, digo, de manifestar su justicia en el tiempo presente; por donde se vea cómo él es justo en sí mismo, y que justifica al que tiene la fe de Jesucristo”. Romanos 3:26 (Versión de Torres Amat).

2. Dios tenía que ser justo al tratar con el hombre. No debía pasar por alto su transgresión, la pena debía ser pagada.
Dios debía tratar a Satanás sobre las bases de absoluta justicia. Debía redimir al hombre de la autoridad del diablo sobre las bases legales.

3. Dios no solo debía ser justo con el hombre y con Satanás, sino también ajustar sus actos a su propia justicia. La justicia es la base misma de su trono, y la norma no puede ser menor. Deben existir bases sobre las Cuales Dios pueda juzgar realmente a la raza humana y obligar a los hombres a pagar la pena del pecado si rechazan al sustituto del pecado que Él ofrece, Cristo. 2 Corintios 5:21

III. LA PENA DEL PECADO DEL HOMBRE
Cuando la justicia presentó su demanda de que el hombre pagara la pena de su crimen, el hombre no pudo pagarla. Ese crimen fue un pecado imperdonable puesto que se trataba de Alta Traición.

1. ¡La pena del pecado del hombre era el infierno! El hombre y los ángeles son eternos. Cuando el hombre y los ángeles se convierten en criminales, se hacen criminales eternos.

2. El hombre es un espíritu y debe haber un hogar eterno para ese espíritu. Cuando el hombre se convirtió en un espíritu criminal fue necesario que después de la muerte fuera llevado a la prisión para esperar allí el Juicio del Trono Blanco.

3. El infierno no fue preparado para el hombre (Mateo 25:41). El infierno fue hecho para el diablo y sus ángeles.

4. Dios planeó originalmente que el hombre viviera sobre la tierra para siempre. La tierra fue hecha con este propósito, y el hombre poseía un cuerpo humano eterno.

IV. LA JUSTICIA DE DIOS HACIA EL HOMBRE
Al tratar con el hombre sobre bases de justicia, Dios debe reconocer la transgresión y ver que la pena se cumpla. La redención del hombre debe ser legítima, permitiéndole así al hombre redimido mantener su dignidad sabiendo que fue justificado sobre bases legales.

1. Cuando el hombre pecó se hizo copartícipe de la naturaleza satánica y, como resultado de su transgresión, debía ir al infierno. Cristo fue al infierno y pagó esa pena por nosotros para que tengamos vida eterna y nos presentemos ante Dios como si nunca hubiéramos pecado.

2. Esta redención nos libró de la pena de ir al infierno.

V. JUSTIFICADOS POR LA FE DE JESÚS
La justificación no es una doctrina estéril, sino la fuente de bendición en la vida del creyente. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;” Romanos 5:1 Justificar era un término legal que significaba la seguridad de un veredicto favorable, la absolución, ser declarado justo. Deuteronomio 25:1; Proverbios 17:15.

1. Justificar es un acto de Dios Romanos 8:33, quien tomó la iniciativa y proveyó el medio mediante la redención que es en Cristo Jesús. El pecador que cree en Cristo, recibe de Dios el don de la justicia Romanos 5:17, el cual capacita entonces a Dios para declararlo justo.

2. Justificados por la fe, no por las obras. Abraham fue justificado por la fe Romanos 4:3

Conclusión. Por la fe en el Señor Jesucristo, Dios nos declaró justos: Romanos 3:26 “a fin de que El sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”. A causa de la muerte de Cristo, Dios puede permanecer justo cuando declara justo al que cree en Jesús y es así absuelto de sus pecados. Romanos 8:33-34.

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