EL PROCESO DE GERMINACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS: UNA LEY DE LA FE

Texto Principal: Lucas 8:11; Romanos 3:27; Santiago 1:19-21

Introducción: Dios no realizará ninguna de sus grandes obras en nuestra vida, a menos que las realice por medio de la fe. A todos Dios nos dio una medida de fe; ahora tenemos que utilizarla.

  1. LA PALABRA IMPLANTADA

El embarazo comienza cuando la bola de células se adhiere a la pared del útero. Esto se denomina implantación. (Santiago 1: 21) “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la Palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”. “Implantada” gr. émfutos: injertado. Germinar o crecer.

  1. La Palabra de Dios es implantada en nuestro espíritu regenerado por el oír. (Romanos 10:17).
  2. El Señor Jesucristo en la parábola del sembrador, nos habló de la plantación de la semilla. “La semilla es la Palabra de Dios. (Lucas 8:11-15)

“Esta es, pues, la parábola: “La semilla es la Palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la Palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo, pero éstos no tienen raíces; crecen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes de las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Más la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto reciben la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”.

  1. Lo más importante es que la semilla caiga al suelo, crezca, y que el fruto brote.
  1. EL PROCESO DE GERMINACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS EN NUESTRO ESPÍRITU

La Biblia dice que la fe es la sustancia de las cosas que se esperan. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). La fe es una sustancia que tiene una etapa de desarrollo antes que pueda ser usada efectivamente. Este es el proceso de desarrollo de la fe:

  1. Una visión clara. Para poder usar la fe debemos tener una visión clara del objetivo. La fe es la sustancia de las cosas, cosas nítidas. Debemos tener una meta bien clara y definida. 
  • Nuestras oraciones debemos hacerlas en términos específicos; y debemos llamar con toda la certeza las cosas que no son como si fuesen. (Romanos 4:17) “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”. 
  • El caso del ciego Bartimeo (Marcos 10:46-52).
  1. Sentir un deseo ardiente por esos objetivos. Es necesario sentir un deseo ardiente por algo, y mantenerse mirando ese algo, hasta que se realice. La Biblia dice en (Proverbios 10:24) “… Pero a los justos les será dado lo que desean”; y el (Salmo 37:4) dice: “Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón”.
  2. Oremos hasta tener la sustancia o la seguridad. Después de tener una meta bien definida, y un deseo ardiente en nuestro corazón, oremos hasta tener la sustancia o la seguridad de que ya es nuestra la cosa que deseamos. Sustancia, significa título o papel legal.
  3. Declaremos la palabra fe, ordenemos. Declaremos claramente como si ya tuviésemos lo que todavía no es. Dios llama las cosas que no son como si fuesen. 
  • Abraham cuando aceptó cambiar su nombre ‘Abram por Abraham’ y Sarai por Sara, él comenzó a hablar el lenguaje de Dios, el de la fe. (Génesis 17:5,15); 
  • Moisés frente al mar Rojo (Éxodo 14:15-16)

Conclusión: Si el proceso de desarrollo de la fe se ha cumplido, lo que ha sido engendrado en nuestros corazón y en nuestra mente, ya está listo para realizarse. Hablemos siempre la palabra de fe, con seguridad. Cuando la Palabra de Dios sale de la boca, crea las cosas que no son (Hebreos 11:3).

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