EL PODER DE LA UNCIÓN

Texto Principal: Efesios 5:18; Números 11:25-29; Joel 2:28,29; Lucas 24:49; Gálatas 3:2

Introducción: La unción es la presencia tangible de Dios. Es la entrega de Su capacidad a un vaso disponible y sometido para llevar a cabo Su voluntad y obra. El aprender a fluir con lo que Dios está haciendo es la clave para liberar a los demás.

La unción puede ser guardada, transferida e impartida por medio de la imposición de manos. 

  1. DIOS UNGIÓ CON EL ESPÍRITU SANTO Y CON PODER AL SEÑOR JESUCRISTO

(Hechos 10:38; Lucas 4:18) El Señor Jesucristo necesitó de la unción del Espíritu Santo en su ministerio aquí en la tierra. Todo lo que Jesús hizo en Su ministerio terrenal fue por la unción y de los dones del Espíritu Santo. El oía y veía en el reino espiritual por medio de los dones de revelación antes de moverse en los dones vocales y de poder. Por lo tanto, cualquiera que desee hacer las mismas obras que Jesús hizo, debe aprender cómo ministrar por medio de la unción.

  1. Dios nuestro Padre nos guía a través de la unción del Espíritu Santo. Las visiones, revelaciones, impresiones y manifestaciones deben ser verificadas por la unción que está dentro de nosotros. 
  2. En el evangelismo, a medida que salgamos y operemos en los dones del Espíritu Santo, veremos grandes milagros y a las personas convertirse al Señor Jesucristo.
  3. El mundo no puede ser evangelizado sin el poder y la unción del Espíritu Santo.
  1. LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO

La voluntad de Dios es que todos sus hijos vivan siempre llenos del Espíritu Santo y del poder. 

  1. Prometida en el Antiguo Testamento. La unción del Espíritu Santo fue prometida en el Antiguo Testamento (Joel 2:28,29). 
  2. Prometida en el Nuevo Testamento. El Señor Jesucristo nos prometió la llenura del Espíritu Santo. Jesús dijo: “He aquí yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49); (Juan 7:37-39) “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y alzó la voz diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”.
  1. EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA

La llenura del Espíritu Santo ya no es una promesa para nosotros hoy, es una realidad. 

  1. Se cumplió en el Pentecostés. (Hechos 2:1-4) “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron, lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.
  2. El apóstol Pedro testificó del cumplimiento de la promesa del Padre. En el Libro de los Hechos de los Apóstoles el apóstol Pedro declaró: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:38,39).
  1. SED LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO

¿Qué debemos hacer los creyentes para recibir la llenura del Espíritu Santo? Simplemente pedirle al Padre el Espíritu Santo y recibirlo por fe. El Señor Jesucristo dijo: “¿Qué padre de entre vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dadivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:11-13). 

  1. El Espíritu Santo lo recibimos por la fe: (Gálatas 3:2)
  2. “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu Santo” (Efesio 5:18) El tiempo verbal de sed llenos en griego deja claro que esa condición no termina con una sola experiencia, sino que se mantiene siendo “llenos continuamente del Espíritu Santo”, como se manda aquí.

Conclusión. La llenura del Espíritu Santo es un don bueno del Padre. El desea dárnoslo a todos nosotros.

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