EL PODER DE LA ALABANZA

Texto Principal: Juan 4:24; 1 Corintios 14:14-15; Hechos 13:1-4; Hechos 16:22-25; 2 Crónicas 20:15-30.

Predicación Domingo 8 de Julio de 2019 – Apóstol Enrique Torra

Introducción: Dios pensó que el hablar en lenguas es muy importante, por lo que dedicó un capítulo completo, 1 de Corintios 14 para hablarnos de la oración en el Espíritu, del hablar en lenguas. Dios no dice cosas por decirlas, todo lo que está en la Biblia tiene propósito, entonces las enseñanzas sobre hablar en lenguas son vitales y necesarias para que todo cristiano pueda ser edificado. Debemos dedicar tiempo para ministrar al Señor y a esperar en él.

I. CREADOS PARA LA ALABANZA DE LA GLORIA DE DIOS Efesios 1:6,12.

El anhelo de Dios es tener comunión con nosotros; Él nos creó para Su propio placer. Es verdad que Dios quiere suplir todas nuestras necesidades. Pero más que eso, Él quiere nuestro amor, nuestra adoración y la alabanza que salga de nuestros corazones.

  1. Los primeros hermanos. Lucas 24:50-53 dice que ellos se reunían en el templo para ministrar al Señor.
  2. Dios disfruta de la comunión con sus hijos.

II. EL PODER DE LA ALABANZA.Dios se mueve en un ambiente de adoración y alabanza. La Biblia dice” “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”. Hechos 13:2. Cuando nuestros corazones están sometidos al Señor, llenos de amor y de alabanza, el Espíritu Santo se manifiesta.

Dios se mueve en un ambiente de adoración y alabanza. La Biblia dice” “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”. Hechos 13:2. Cuando nuestros corazones están sometidos al Señor, llenos de amor y de alabanza, el Espíritu Santo se manifiesta.

  1. Cuando la iglesia ministra al Señor, el Espíritu Santo se mueve poderosamente.
  2. Todos le debemos al Señor la alabanza y la adoración Efesios 1:12.
  3. Un espíritu de alabanza y adoración caracterizó a la iglesia primitiva. Lucas 24:50-53.

III. PABLO Y SILAS ADORARON A DIOS Y FUERON LIBERADOS Hechos 16:22-25.

Pablo y Silas estaban en la cárcel, habían sido azotados, estaban desnudos en el calabozo y sus pies estaban asegurados en el cepo. “Pero a la media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. Hechos 16:25. No sólo los oían los presos, también Dios los oyó.

  1. A Pablo y a Silas no les estaba yendo bien, habían estado predicando el Evangelio y a cambio recibieron azotes, maltratos y estaban en el cepo. Cada parte del cuerpo les dolía.
  2. Ellos no se quejaron, no dijeron: ¿Señor por qué nos ha sucedido todo esto?
  3. Pablo y Silas estaban en la cárcel, pero no dejaron que la cárcel entrara en ellos. Los problemas nos atacan a todos, pero nuestra actitud hacia ellos hace la diferencia entre la victoria y la derrota.
  4. La forma en que vemos la situación es lo que determina la forma en que saldremos de ella.
  5. “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”. Hechos 16:26. La liberación vino mientras alababan a Dios.

IV. ALABEMOS A DIOS EN MEDIO LA BATALLA 2 Crónicas 20:15-22.

Durante el reinado de Josafat, los reyes de Moab, Amón y otros reyes de la tierra hicieron alianza para atacar a la nación de Judá, y Josafat clamó a Dios y el Señor le respondió. Josafat sabía que su ejército no podía ir contra esas naciones que venían a atacarlo. Pero él sabía que Dios pelea las batallas por nosotros.

  1. El Señor dijo: “No temáis ni os amedrentéis delante de esa multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra sino de Dios”. 2 Crónicas 20:15.
  2. A la mañana siguiente fueron contra sus enemigos cantando alabanzas al Señor. Marcharon cantando: “Glorificad al Señor, porque su misericordia es para siempre”. 2 Crónicas 20:21.
  3. Los resultados: “Cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y de los del monte de Seir que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros”. 2 Crónicas 20:22.
  4. Cuando comenzaron a cantar alabanzas, Dios hizo el milagro, venció a sus enemigos.

Conclusión: No importan los problemas por los que estemos pasando, alabemos y adoremos al Señor siempre, como los primeros creyentes “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Lucas 24:52-53.

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