EL FUNDAMENTO DE LA PROSPERIDAD ES EL PACTO DE DIOS CON NOSOTROS

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EL FUNDAMENTO DE LA PROSPERIDAD ES EL PACTO DE DIOS CON NOSOTROS

Escuche aquí el mensaje completo

Texto Principal: Salmo 11:1-3; Salmo 115:12-18; Hebreos 7:22

Predicación Domingo 5 de Mayo de 2019

Introducción: “Sino acuérdate de Jehová, tu Dios, porque él es quien te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar el pacto que juró a tus padres, como lo hace hoy”. Deuteronomio 8:18

Si los fundamentos están destruidos, no se logrará nada. SALMO 11:3 Todo tiene un fundamento, la Biblia es el fundamento. Cuando hablamos de prosperidad tenemos que tener un fundamento sólido. El fundamento de la prosperidad es el Pacto de Dios con nosotros, en Nuevo Pacto que Cristo estableció con Su Sangre.

I. DIOS ES DIOS DE PACTOS

El Pacto con Dios es el fundamento de la prosperidad para todo aquel que entre en esa relación con el Padre por medio de la fe en el Señor Jesucristo.

  • Dios cortó el Pacto de bendición con Abraham. Los pactos establecen derechos y obligaciones.
  • El pacto Abrahámico. Este pacto fue sobre la base de la sangre.
  1. Dios entregó su sangre representada en los animales sacrificados en calidad de sustitutos, los animales fueron sacrificados, partidos por la mitad y Dios pasó por entre los animales divididos Génesis 15:9-18;
  2. Dios le pidió a Abraham que pusiera también su sangre, y a través de la circuncisión; Abraham lo hizo como Dios le mandó. Así el Pacto entre Dios y Abraham se estableció. Génesis 17:1-24
  • Por el Pacto, Dios se obligó a sí mismo a bendecir a Abraham. La posición de Abraham delante de Dios se fundamentó en el pacto. Abraham ahora adquiere derechos y obligaciones.
  • Dios bendijo a Abraham para que él fuera bendiciones a las naciones. Gén. 12:1-3 Prosperado para beneficio del reino de Dios. Ahora que usted es prosperado debe ser un excelente sembrador en el reino de Dios, para que la Palabra de Dios corra y sea glorificada.

II. OBEDECER EL PACTO PARA POSEER LA TIERRA Deuteronomio 8:1

Dios es bueno. No espere hasta ver algo grande para ser agradecido.

  1. Pongamos por obra todo mandamiento. Los mandamientos de Dios son las cartas de amor.
  2. “Traed todos los diezmos al alfolí”. Dios sabe más que nosotros; cuando Dios habla del diezmo no es para despojarnos, Él lo estableció el fin de activar la ley de la sobreabundancia. Malaquías 3:10
  3. Los diezmos son de Dios. Si obedecemos este principio, Dios reprenderá al devorador y abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:11
  4. Respecto a los diezmos Dios espera que obedezcamos, “para saber lo que hay en nuestro corazón Deuteronomio. 8:2
  5. No confiemos en las riquezas. Mateo 6:21. Dios nos saco de la pobreza. Deuteronomio. 8:14
  6. Seamos agradecidos. Ahora que estamos prosperados démosle gloria a Dios Deuteronomio. 8:17-18

III. TENEMOS DERECHO A POSEER Y DISFRUTAR LAS RIQUEZAS Deuteronomio 8:18

Dios nos dio el poder para hacer las riquezas. Dios nos equipa para que podamos hacer cosas que antes no podíamos hacer.

  1. Nuestro Derecho a ser prosperados. Porque estamos en Pacto con Dios. Hebreos 7:22
  2. Nuestro Fiador. Jesús fue hecho fiador de un mejo Pacto. El fiador responde solidariamente.
  3. Viene algo Grande de Dios. José estaba en la cárcel y no sabía que llegaría a ser el primer ministro de Egipto. Dos minutos antes que recibiera la noticia, no sabía lo que venía. ¡Dios nos sorprende!.

IV. EL COMPROMISO DE DIOS: PROSPERARNOS.

Como Dios tiene un propósito para nuestra vida, nos dio el poder para hacer las riquezas a fin de confirmar Su Pacto. Deuteronomio. 8:18

  1. Somos la simiente de Abraham. Dios ungió a la simiente de Abraham con la unción de prosperidad; no sólo al pueblo de Israel, la unción de prosperidad también está en los hijos de Pacto. Porque somos de Cristo, somos la simiente de Abraham y herederos según la promesa. Gál. 3:14,29
  2. Hay suficiente. No andaremos quebrados económicamente. Hay un pacto entre Dios y nosotros, no podemos seguir en la pobreza cuando Dios nos ha ungido para hacer las riquezas

Conclusión: Somos hijos de Dios, estamos en el Nuevo Pacto del cual Jesucristo es el fiador. El Nuevo Pacto está sobre mejores garantías que el primero, ahora, todos podemos ser ricos y todos podemos vivir saludables.

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