EL ESPÍRITU SANTO Y SU MINISTERIO ACTUAL EN LA TIERRA

Texto Principal: Juan 14:15-17; Juan 16:7-15

Introducción: Hemos prestado muy poca atención al actual ministerio del Espíritu Santo aquí en la tierra en comparación con la que le hemos dado a la vida terrenal del Señor Jesucristo. Se ha escrito sobre la vida de Cristo, comenzando con su encarnación y continuando con su ministerio actual desde su ascensión al Padre.

  1. ¿QUIÉN ES EL ESPÍRITU SANTO?

El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Trinidad y una absoluta Unidad. Es una absoluta Trinidad, cada uno es distinto de los otros dos; ninguno de los tres podría ser cualquiera de los otros dos; y ninguno de los tres no pueden existir sin el tercero. De la misma manera que un triángulo dejaría de ser triángulo si le faltara uno de sus lados.

  1. El Espíritu Santo no es una sombra vaga, ni mucho menos una fuerza impersonal. Él es igual en cada aspecto al Padre y al Hijo. Todos los atributos de la Deidad le son atribuidos al Espíritu Santo. 
  • Tiene intelecto (1 Corintios 2:11).
  • Tiene voluntad (1 Corintios 12:11).
  • Tiene emociones (Romanos 15:30).
  1. El Espíritu Santo es el Comandante Supremo del Ejército de Cristo; Él es el Señor de la cosecha (Mateo 9:38); Supremo en avivamiento, evangelización y en la obra misionera. Sin el apoyo del Espíritu Santo, nuestros planes fracasarán.
  2. La primera referencia al Espíritu Santo la encontramos en (Génesis 1:2).
  3. Su influencia se nota en el Antiguo Testamento pero se hace más patente en el ministerio de nuestro Señor Jesucristo.
  1. EL MINISTERIO ESPÍRITU SANTO AQUÍ EN LA TIERRA

Al estudiar la Persona del Espíritu Santo es provechoso separar su ministerio actual sobre la tierra, de su ministerio antes y después. El propósito del ministerio del Espíritu Santo sobre la tierra no es el mismo que el ministerio terrenal del Señor Jesucristo. Cristo vino como el sustituto del hombre para pagar la pena de alta traición de Adán. Eso demandó que se identificara con el hombre haciéndose ciento por ciento humano.

  1. El ministerio del Espíritu Santo comenzó en el Día de Pentecostés y continuará hasta la segunda venida de Cristo.
  2. El Espíritu Santo en su tiempo señalado vino al mundo con una misión definida que cumplir. Este ministerio se está realizando ahora en nosotros y por medio de nosotros y continuará hasta ser completado, pero en el tiempo señalado Él ascenderá al cielo.
  3. El advenimiento del Espíritu Santo al mundo y el ministerio que se señaló aquí es tan real y tan definido, como lo fue la encarnación y el ministerio terrenal de Cristo. Ha sido vago y misterioso para nosotros porque no ha habido una revelación del Espíritu Santo a los sentidos físicos del hombre como la hubo del Señor Jesucristo.
  4. El Espíritu Santo no podía venir en un cuerpo humano como vino Cristo. Su ministerio no podría realizarse de esa manera. Él vino para impartir la naturaleza de Dios al espíritu del hombre.
  5. El Espíritu Santo no vino en un cuerpo humano sino para habitar en los cuerpos de aquellos que han llegado a ser nuevas creaciones en Dios.
  6. El Espíritu Santo está aquí sobre la tierra actuando en y por medio del Cuerpo de Cristo.
  1. EL MINISTERIO DEL SEÑOR JESUCRISTO

Cuando Cristo vino a la tierra como hombre, tuvo un ministerio que cumplir y cuando lo cumplió, regresó al Padre. Su ministerio tenía un límite de tiempo.

  1. El ministerio de Cristo requirió que Él se hiciera hombre a fin de tomar legalmente el lugar del hombre. Por consiguiente, Él fue revelado a los sentidos físicos del hombre (1 Juan 1:1-3).
  2. Cristo como hombre, pudo ser visto y tocado por el hombre, por lo tanto, su ministerio ha sido más real para nosotros que el ministerio y la persona del Espíritu Santo, con el cual no podemos comunicarnos por medio de los sentidos físico. Podemos formar un cuadro mental de Cristo, pero no del Espíritu Santo.
  3. Por consiguiente, Él nos fue manifestado como hombre, en un cuerpo como el nuestro. El ministerio terrenal de Cristo fue local, Él estaba solamente en un lugar sobre la tierra. Ahora Él tiene su posición como Mediador entre Dios y el hombre.
  4. El Omnipresente Espíritu Santo, vive en nosotros los creyentes en Cristo. (1 Corintios 3:16).

Conclusión: La Tercera Persona de la Trinidad, el Espíritu Santo nos anhela celosamente; Él desea manifestarse en nosotros y a través de nosotros. (Santiago 4:5) “¿O pensáis que la escritura dice en vano: El Espíritu que ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?”. No contristemos al Espíritu Santo, rindamos todo nuestro ser a Su gobierno.

Comparte en redes sociales