EL ESPÍRITU SANTO NOS ANHELA.

Texto Principal: Salmo 73:25; Deuteronomio 32:11; Mateo 1:18; Lucas 1:26-38

Introducción: “Como el águila que revolotea sobre su nido y anima a sus pequeños a volar, así él abrió sus alas, lo agarró y lo cargó en sus plumas”. (Versión de la Palabra de Dios para Todos)

SER HALLADO POR EL ESPÍRITU SANTO ES ESTAR LLENO DEL ESPÍRITU SANTO.

En Mateo 1:18 leemos que “se halló que María había concebido por el Espíritu Santo”. Ser hallado por el Espíritu Santo es lo más precioso que uno pueda experimentar.

1. La diferencia está entre la unción de una persona y la experiencia de otro por un toque o simplemente la transmisión de la unción.

2. La gente va de un lado para otro para recibir un toque de alguien, en vez de recibir directamente la llenura del Espíritu Santo.

CONCIBIENDO DEL ESPÍRITU SANTO Mateo 1:18-21.

Concebir del Espíritu Santo es lo que hace la diferencia. El que ha concebido del Espíritu Santo, vive en el Espíritu, camina en el Espíritu, desea las cosas del Espíritu, tiene la mente del Espíritu y se vuelve una fuente para otros.

1. Así como una esposa concibe de su esposo, nosotros, los hijos de Dios podemos concebir en nuestro espíritu del Espíritu Santo, y esto se refleja en nuestra alma y cuerpo.

2. María fue llena del Espíritu Santo, ahora tenía la vida de Jesús en ella levantándose; esto es lo que hace el Espíritu Santo en nosotros. Lucas 1:39-45.

3. La iglesia y los pastores necesitamos concebir para levantarnos a las montañas de oración.

4. María llego a la casa de Zacarías y Elizabet, y en el momento la criatura saltó en su vientre; y Elizabet fue llena del Espíritu Santo. Lucas 1:41. Cuando usted ha concebido y llega a algún lugar, la gente comenzará a saltar y será llena del Espíritu Santo. Lucas 1:44.

PASOS PARA DAR A LUZ.

En Santiago 1:14-15 encontramos los pasos del que es atraído en el alma y cae en pecado. Estos pasos son dentro del alma y lo mismo sucede con el espíritu: Es atraído, seducido, Concibe y Da a luz.

Es en nuestro espíritu regenerado donde el Espíritu Santo implanta Su Simiente de la misma manera como la virgen María concibió en su vientre y dio a luz al Señor Jesucristo. Por el Espíritu Santo, nos embarazamos de los milagros. Para concebir del Espíritu Santo, sucede lo mismo que con el alma o el cuerpo:

1. Atracción: El Espíritu Santo nos atrae y comenzamos a correr en pos de Él. “Atráeme; en pos de ti correremos. El Rey nos ha metido sus cámaras; nos gozaremos y alegraremos en ti…” Cantares 1:4. Esto sucede por ser tocados por Él, nuestra vida se estremece y hay una sensación de bienestar porque estamos siendo seducidos por Él.

2. Seducción: “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; mas fuerte fuiste que yo, y me venciste; …” Jeremías 20:7. El amor de Dios se manifiesta en nuestro espíritu, alma y cuerpo. Es en las cámaras del Rey donde empezamos a gustar más íntimamente del Señor Jesús. Jeremías 23:18.

a. Es en el secreto de Sus cámaras donde hay revelación de Su Palabra. “Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habría hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras”. Jeremías 23:22. La Palabra de Dios es Espíritu y vida.

b. Es en Sus cámaras donde el Espíritu Santo nos da la revelación de las Palabras de Jesús.

c. El Espíritu Santo le dice a la iglesia: “¡Que hermosa eres y cuán suave, oh amor deleitoso!” Cantares 7:6.

d. Jamás quisiera uno salirse de Su presencia. David dijo: “Todas tus olas y tus ondas han pasado sobre mí” Salmo 42:7; “Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y para inquirir en Su templo¨. Salmo 27:4.

3. La concepción: después que somos atraídos y seducidos, concebimos. Este es un paso más profundo. Lucas 1:34, 35. María dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”

4. Dar a luz: El milagro se va a manifestar, ese niño nacerá. Ninguna mujer embarazada se ha quedado embarazada para siempre. Una vez se haya concebido del Espíritu Santo, daremos a luz de acuerdo a la Simiente sobrenatural que El Espíritu Santo implantó en nuestro espíritu.

Conclusión: “El Espíritu Santo nos anhela celosamente”. Santiago 4:5. Él nos desea. De la misma manera que el rey David expresó su amor por la presencia de Dios nosotros debemos expresarnos delante del Señor. David dijo: “Mi alma tiene sed de ti” Salmo 42; “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela” Salmo 63:1; “…y fuera de ti nada deseo en la tierra”. Salmo 73:25. El rey David satisfizo su sed de Dios, también el Señor satisfará nuestro espíritu, alma y cuerpo con Su Gloria. Juan 7:37-39.

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