EL ESPÍRITU SANTO: LA FUENTE DE PODER

Texto Principal: 1 Corintios 3:16; 6:19; 2 Corintios 6:16; 1 Juan 4:4.

Predicación Apóstol Enrique Torra – Domingo 22 2020

Introducción: Todo creyente lleno del Espíritu Santo tiene en su interior todo el poder que necesita para triunfar en la vida.

I. LA RELACIÓN DE DIOS CON EL HOMBRE

El Nuevo Testamento nos habla de las tres relaciones que Dios sostiene hacia el hombre: (1) Dios por nosotros; (2) Dios con nosotros; (3) Dios en nosotros. 

  1. El tener a Dios por nosotros nos garantiza el éxito: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8:31). Si Dios está a favor nuestro, la victoria es segura. Si Dios es por nosotros, y sabemos que Él es por nosotros, nos volveremos audaces en la vida. No importa cuál sea la dificultad o la situación; podemos estar seguros  que triunfaremos. No fracasaremos si el Señor está por nosotros.
  2. Dios está con nosotros. El conocimiento de esta verdad debe hace que nuestro espíritu se llene de fe y confianza. ¡Dios hizo Su hogar en nuestros cuerpos!

II. NUESTRO CUERPO ES EL TEMPLO DE DIOS

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16); “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19); “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos. Y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (2 Corintios 6:16).

  1. Si fuéramos conscientes de Dios en nuestros cuerpos, no hablaríamos ni actuaríamos negativamente. Algunos cristianos hablan acerca de su falta de poder; su falta de habilidad. 
  2. Si estuviéramos conscientes de que Dios está en nosotros, ¡nada nos sería imposible! La Biblia dice, «.. al que cree todo le es posible» (Marcos 9:23). La razón por la cual todo le es posible al que cree es porque el poder del Espíritu Santo está en nosotros. Y con Dios en nosotros, nada es imposible. 
  3. Después que Dios nos hizo nuevas criaturas, Él, en la Persona del Espíritu Santo, hizo de nuestros cuerpos Su morada. Todo creyente nacido de nuevo y lleno del Espíritu tiene en su interior todo el poder que pudiera necesitar para triunfar en la vida. Nuestros cuerpos son el templo de Dios.

III. “CONSUMADO ES”

En el antiguo pacto, la presencia de Dios se mantenía escondida en el Lugar Santísimo. Nadie se atrevía a entrar en aquel lugar excepto el Sumo Sacerdote. Si alguien más se atrevía a entrar, caía muerto. 

  1. Antes de que Jesús muriera en la cruz, El dijo, «Consumado es» (Juan 19:30). Él se estaba refiriendo al Antiguo Pacto, no al El Nuevo Pacto ya que este fue consumado cuando Cristo ascendió a lo alto y entró en el Lugar Santísimo con Su propia sangre para obtener eterna redención (Hebreos 9:12). 
  2. Cuando Jesús dijo «Consumado es», el velo que separaba el Lugar Santísimo en el Templo se rasgó en dos de arriba abajo (Mateo 27:51). Josefo, el historiador judío, nos dice que ese velo o cortina era cuarenta pies de longitud, veinte pies de altitud, y cuatro pulgadas de grosor. Dios envió a Su Hijo al mundo para que rasgara aquel velo en dos de arriba abajo, así, el Antiguo Pacto fue consumado. 
  3. La presencia de Dios, que había estado contenida en el Lugar Santísimo, dejó aquella estructura hecha por hombres. El nunca más ha morado en un edificio hecho por hombres. 

IV. MAYOR ES EL QUE ESTA EN NOSOTROS, QUE EL QUE ESTA EN EL MUNDO (1 Juan 4:4)

Juan dijo, «… mayor es el que está en vosotros…»; Jesús dijo, «Y yo rogaré al padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre; … » y estará en vosotros» (Juan 14:16-17). 

  1. Esta es la realidad en los creyentes nacidos de nuevo y llenos del Espíritu Santo: «Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo». ¿Quién es «el que está en el mundo»? Satanás. 
  2. El que está en nosotros es mayor. Si fuéramos conscientes del Mayor en nosotros, no temeríamos al diablo. No importa a qué o a quién nos enfrentemos, no tengamos ningún temor. Tenemos la Fuente de todo poder morando en nosotros. 

Conclusión. Así como el Espíritu Santo mora en nosotros, de acuerdo con la promesa de Cristo, andemos en el poder del Espíritu Santo. No tengamos temor de ser derrotados por las circunstancias de la vida. Podemos levantarnos por encima de nuestras limitaciones físicas a través del poder de Su Espíritu.

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