DIOS QUIERE QUE SEAMOS PROSPERADOS

Texto Principal: 3 Juan 2; Deuteronomio 10:13; Salmo 1:1-3; Josué 1:7-9; Deuteronomio 2:7

Introducción: La prosperidad es un resultado. La Biblia es la revelación de los pensamientos de Dios para nosotros, en ella está expresa la voluntad de Dios para sus hijos. Esta claro que Dios quiere que sus hijos prosperen en todas las cosas. La prosperidad no debiera ser un fin en sí misma, sino el resultado de una calidad de vida, entrega, dedicación y acción que está en correspondencia con la Palabra de Dios.

La palabra griega prosperar significa: lograr, alcanzar; en sentido figurado significa triunfar en los negocios, progresar. En hebreo, significa: abundancia, alegría, rebosar, éxito, fértil, tesoro. Es la voluntad de Dios que seamos prosperados en todas las cosas. ¿Qué debemos hacer para recibir la prosperidad de Dios?

I. PENSEMOS EN LAS RIQUEZAS DE DIOS Y EN SU GENEROSIDAD (Efesios 4:23)

  1. Cambiemos el pensamiento de que la riqueza material es pecado. Dios obra a través de nuestros pensamientos
  2. Liberemos la mente de los pensamientos de pobreza, condenación y desesperación.

Si nuestros pensamientos están llenos de pobreza y de maldición, Dios no podrá llenarnos de las bendiciones materiales.

II. PRACTIQUEMOS EL PRINCIPIO DE LA BENDICIÓN FINANCIERA

Los principios para la prosperidad material son:

  1. Los diezmos. El diezmo es el reconocimiento de la autoridad de Dios sobre todas las cosas, Dios es el dueño de todo lo que existe. (Salmo 50:10-14). Dios nos dice que lo probemos a través de los diezmos. (Malaquías 3:10-11).
  2. Las ofrendas. El principio de la siembra y la cosecha. La siembra y la cosecha son leyes naturales y espirituales. Dios ve lo que hemos sembrado en fe, y luego Él derrama sus bendiciones. (Gál. 6:7-8).
  3. La ley de la reciprocidad. Todo lo que nosotros damos para la obra de Dios en ofrendas y diezmos, Dios lo regresa multiplicado, al ciento por uno (Lucas 6:38).

III. CREAMOS  QUE DIOS ES BUENO Y QUE DESEA BENDECIRNOS

Dios derrama sus bendiciones en las personas que creen que Él es un Dios bueno y generoso.

  1. A pesar de que Dios es Grande, Omnipotente y Bueno, si nosotros no creemos en su bendición, Él tampoco podrá derramar sus bendiciones de prosperidad sobre nosotros.
  2. Declaremos la Palabra de fe acerca de la prosperidad. La Biblia dice: “Abre tu boca y yo la llenaré”. Salmo 81:10

IV. ESTABLEZCAMOS UNA META CLARA: VISIÓN PARA UNA VIDA DE ÉXITO

  1. Tener una meta clara en nuestra vida, nos ayuda a vivir la vida más organizada y dinámica, y llevaremos mucho fruto.
  2. El creyente que lucha por alcanzar la meta propuesta, desata el poder de la fe, y lo hace más dinámico y vigoroso. 
  3. La fe es acción.

V. DESEEMOS ARDIENTEMENTE EL LOGRO DE LA META

Una vez establecida la meta, se necesita que usted desee ardientemente en su corazón el logro de su meta.

  1. Dios no podrá trabajar con quienes no tengan deseos ardientes en el corazón.
  2. El deseo ardiente en el corazón se exterioriza a través de la oración de fe delante de Dios.
  3. Los resultados de la oración de fe y las acciones traen las señales y los milagros de Dios.

VI. UNA IMAGEN CORRECTA EN SU MENTE

Una vez hayamos establecido la meta y se tenga un deseo ardiente en el corazón, debemos conservar la meta en la mente detalladamente y meditar sobre ella permanentemente. Esto es tener una imagen clara en el espíritu acerca de las cosas que deseamos. Hebreos 11:13 “Mirándolo de lejos”

  1. Si creamos una imagen positiva en la mente, entonces las cosas positivas nos rodearán. Mire con la visión de su espíritu detenidamente las cosas que desea. 2 Corintios 4:18
  2. El éxito o fracaso en la vida, dependerá de la imaginación que tengamos.
  3. Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón (Proverbios 4:23). Asociémonos con la gente que piensa como pensamos, con gente que tenga un deseo ardiente en su corazón e imágenes de éxito como las que nuestras. 

VII. DECLAREMOS CON NUESTRA BOCA LA VICTORIA DE DIOS EN NOSOTROS

La boca tiene poder para gobernar sobre nuestro destino. Si confesamos con nuestra boca el poder de Dios, entonces el poder de Dios nos dirigirá a la vida victoriosa.

  1. Si confesamos la palabra de bendición, entonces la bendición se manifestará poderosamente.
  2. Confesemos sin descansar que somos victoriosos, que alcanzamos las metas que nos hemos propuesto alcanzar con la ayuda de Dios, así será.

Conclusión: Aunque nos encontremos atravesando el valle de la sombra y de muerte, sigamos creyendo en la bondad y generosidad de Dios (Salmo 23:4-6); (1 Timoteo 6:12).

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