¿CÓMO PUEDO EDIFICAR UNA FE FUERTE?

Texto Principal: (Hechos 14:8-10)

Introducción. Muchos cristianos se han dado cuenta de que las cosas que necesitan de Dios –sanidad, prosperidad y otras bendiciones- no vienen simplemente por haber nacido de Nuevo. Todas estas bendiciones nos vienen por medio de la fe.

La fe no es sólo una acto de la voluntad del hombre; fe es actuar basado en la Palabra de Dios. ¿Cómo obtener fe? Podemos desear todo lo que queramos, podemos tratar de hacer que suceda todo lo que queramos, pero no va a funcionar de esa manera. La fe para obtener las bendiciones de Dios no es un acto de voluntad.

I. RODÉESE A SÍ MISMO DE AQUELLO QUE PRODUCE FE

Todo cristiano nacido de Nuevo ha recibido “la” medida de fe. No una medida de fe; “la” medida de la fe. (Romanos 12:3) dice: “Digo pues por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno”. Lo que hagamos con la medida de fe después de la salvación depende de nosotros, porque así se determinará si creemos o no en fe.

  1. Muchos cristianos se rodean de personas y permanecen en ambientes que debilitan su fe. Se reúnen en lugares donde no enseñan la Palabra, escuchan el mensaje que les dicen que la voluntad de Dios es no sanar; que la voluntad de Dios es que seamos pobres. Ellos están en una atmósfera negativa donde las personas no creen en el poder sobrenatural de Dios.
  2. Salga del negativismo y verá el poder sobrenatural de Dios fluyendo en su vida.
  3. Si queremos nutrir nuestra fe y a edificarla para que produzca resultados, debemos rodearnos de personas de Dios exitosas, no de personas negativas. (Hebreos 11:6) “Pero sin fe es imposible agradar a Dios”.
  4. La vida de fe es balanceada. El Señor Jesús creció en todas las áreas de la vida: emocional, física, espiritual y socialmente. (Lucas 2:52) “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”. Nosotros también debemos tener a Dios en todas las áreas de nuestras vidas para llagar a ser personas bien balanceadas.

II. LOS DISCÍPULOS DEL SEÑOR JESÚS
Los discípulos del Señor Jesús no comenzaron su ministerio con una fe impactante. Ellos se asombraron de las cosas que Jesús hacia. Cuando ellos iniciaron, no lo hicieron muy bien.

  1. Los discípulos habían caminado con Jesús durante los tres años de su ministerio terrenal, rodeados de esa atmósfera de fe. Ellos estaban con Jesús cuando él calmó la tormenta, y se maravillaron, diciendo: “¿quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? (Marcos 4:41)
  2. Ellos vieron la fe en acción, ya que cuando el Señor decía algo, eso sucedía. Ellos vivieron en la atmósfera de victoria y de la fe de Jesús.

III. LOS DISCÍPULOS HICIERON LAS MISMAS OBRAS QUE EL SEÑOR JESUCRISTO HIZO

Jesús le había dicho: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las harpa también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).

  1. Cuando los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo el día de Pentecostés comenzaron una vida de fe y de milagros. (Hechos 2:1-4)
    (Hechos 4:13) “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”. ¿Qué vieron ellos? Ellos vieron “hombre ignorantes y sin educación” haciendo las mismas cosas que Jesús había hecho. Vieron que los mismos milagros ocurrían. Vieron que la misma atmósfera que había rodeado a Jesucristo rodeaba a Pedro, a Juan y a los otros.
  2. Los gobernantes, los ancianos y los escribas en Jerusalén al oír las mismas palabras de Jesús de la boca de estos hombres sencillos y ver el mismo poder manifestado en ellos, concluyeron que no lo habían recibido de ninguna otra manera sino por estar en la atmósfera donde la enseñanza y los milagros estaban sucediendo; por estar con Jesús. (Hechos 4:5-13) “…les reconocieron que habían estado con Jesús”.
  3. Este estilo de vida se había convertido en parte en lo más profundo de su ser. Luego, cuando los discípulos salían a ministrar, ¡era como si Jesús estuviera ministrado!

Conclusión. Usted y yo vivimos en un época donde las personas deberían estar notando que ¡nosotros hemos estado con Jesús! Él fue la Palabra viva para aquellos discípulos del primer siglo. Él es la Palabra viva para nosotros, los discípulos de hoy. ¿Quiere usted trabajar para Dios? ¿Quiere usted moverse para Dios? Tenga comunión con personas que creen igual que usted; personas que enseñan fe. Rodéese con la Palabra de Dios y de aquello que produce una fe fuerte.

Comparte en redes sociales