Texto Principal: Proverbios 23:7; Filipenses 4:8; Romanos 12:2; Efesios 4:23; 2 Corintios 10:3-5.

Introducción: Dios nos creó a Su imagen y conforme a su semejanza, nos dio un espíritu, un alma y un cuerpo. El alma es el asiento de nuestra personalidad donde operan las emociones, la voluntad y el intelecto. Cuando Dios creó a la humanidad, nos dio nuestra mente, esta es una herramienta maravillosa y complicada. Debemos tomarnos el tiempo para entender cómo funciona.

  1. EL PODER DEL PENSAMIENTO

Todo aquello en lo que enfocamos nuestros pensamientos de manera constante, es lo que sucede en nuestro mundo exterior. Las imágenes mentales atraen lo que representan. Aquello en lo que nos enfocamos se expande en nuestra vida.

  1. Si nuestros pensamientos están constantemente enfocados en obtener resultados positivos, en nuestras fortalezas, y nuestras acciones refuerzan nuestra manera de pensar, eso será lo que obtendremos.
  2. Si nuestros pensamientos están enfocados continuamente en obtener resultados negativos, en pobres expectativas, o en nuestras debilidades, eso es lo que obtendremos.
  1. LA MENTALIDAD DE DESIERTO

Los hijos de Israel salieron de Egipto pero Egipto no salió de ellos. Sus mentes fueron estructuradas de acuerdo con la cultura egipcia en lo que respecta a los roles de los esclavos; ellos estuvieron en esa condición  durante 430 años. La mentalidad de los israelitas no fue renovada, esa fue la causa de su incredulidad y por ende de su estancamiento que los privó de disfrutar de la clase de vida que el Señor deseó para ellos.

  1. Ellos duraron ahí en ese monte mucho tiempo porque tenían mentalidad de desierto. Pero Dios quiere, que tengamos la mente de Cristo no de desierto. (Deuteronomio 1:6,8) dice: «Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo; Habéis estado bastante tiempo en este monte. Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates. Mirad, yo os he entregado la tierra, entrad y poseer la tierra que Jehová juró a vuestros padres Abrahm, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos».
  2. Por la mentalidad de desierto, duraron allí 40 años, donde murió la gente adulta que no creyó a la Palabra de Dios (Deuteronomio 2:14).
  3. El pueblo de Israel pensó y declaró su muerte; y así fue hecho (Números 14:1-2; 14:28-32).
  1. LIMPIANDO LA MENTE DE LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS: INDIGNIDAD Y FRACASO

Nuestra mente es como una computadora que absorbe toda clase de información desde nuestro nacimiento. 

  1. El conocimiento que asimilamos de manera empírica –experiencia u observación- de los hechos; se convierte en una fortaleza mental si la aceptamos como la verdad.
  2. Muchos fueron enseñados que sus vidas serían un fracaso, que nunca tendrían éxito. Estas personas siempre traeran su propia derrota; y nunca tendrán éxito en lo que emprendan.
  3. Si nuestros pensamientos son el resultado de ideologías, de recuerdos y de vivencias negativas, no avanzaremos; recordemos lo que Dios dice: “que las cosas viejas pasaron y que todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
  4. La parte difícil de ser liberados está en reconocer que hemos estado afectados por esos patrones de pensamiento, o recuerdos negativos. 
  1. RENOVAOS EN  LA ACTITUD DE SU MENTE Efesios 4:23

Renovar nuestra manera de pensar es un mandato de Dios. Dios quiere renovar nuestra mente para que podamos entrar y poseer todo lo que Él tiene para nosotros.

  1. Nuestros pensamientos dominantes actúan como imanes que atraen hacia nosotros las circunstancias de la vida.
  2. Lo único que debemos hacer para ver un mundo mejor, es pensar y actuar correctamente.

Conclusión: Lleguemos delante del Padre, como llegó el hijo pródigo y reconozcamos que necesitamos de su ayuda. Digamosle que queremos cambiar nuestra manera de pensar. Leamos, meditemos, creamos y declaremos la Palabra  de Dios. de esa manera cambia nuestra mentalidad. Podemos elevarnos para alcanzar el éxito, si elevamos nuestros pensamientos. Pensemos los pensamientos de Dios.

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