BENDECIDOS CON TODA BENDICIÓN

Texto Principal: Génesis 2:8-25; Efesios 1:3; Proverbios 10:22; Números 23:19-27

Predicación Enero 5 de 2019 – Apóstol Enrique Torra

Introducción: Somos linaje bendito del Señor. La Palabra de Dios es la semilla de la bendición que esta germinando en nosotros sus hijos. 

La bendición que menospreciaron Adán y Eva en el Huerto de Edén, no desapareció ni quedó desactivada, por el contrario, Dios Padre a través del Señor Jesucristo la estableció legalmente para que nosotros la disfrutemos. Gálatas 3:13-14. La bendición es para todo aquel que cree.

I. LA BENDICION DEL EDÉN

Edén significa “Deleite”, probablemente localizado en algún lugar de Mesopotamia (Irak), ya que dos de los cuatro ríos en su territorio son los bien conocidos Tigris y Éufrates. 

  • La bendición del Edén. Vida abundante (la Vida de Dios), salud y riquezas. 
  • Compañerismo íntimo entre Dios y el hombre
  • LA BENDICION DE ABRAHAM ES LA DEL EDÉN Gálatas 3:14
  • La bendición de Abraham es la del Edén. 
  • Dios bendijo a Noé  Génesis 9:1; a Cam y Jafet pero ellos despreciaron la bendición.
  • La bendición es longevidad. La primera vez que Dios dijo algo sobre los años que viviría el hombre sobre la tierra fue en Génesis 6:3 Él dijo: “Mas serán sus días ciento veinte años”. Dios quiere que usted viva ciento veinte años, si sólo necesitáramos setenta, Dios hubiera dicho setenta, debemos vivir 120 años, morir jóvenes y entrados en años.
  • La bendición trae revelación. Hay un nivel de revelación que no ha sido alcanzado porque no a habido uno que tenga la fe requerida.
  • El Señor Jesucristo nos redimió de la maldición, para que “la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles”. Gálatas 3:13,14  por eso Cristo fue a la cruz. “Para que la bendición de Abraham, la bendición del Edén nos alcanzara.
  • Cuando Dios bendijo a Abraham le dijo “En ti serán benditas todas las naciones”. En esta palabra Dios está hablando no solo de los judíos, también incluye a los gentiles.

II. LA PROMESA DE DIOS A ABRAHAM

“Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo”. Gálatas 3:15-16

  • La promesa, juramento que le hizo Dios a Abraham, fue el ‘Verbo’ que se hizo carne. Juan 1:14 Abraham creyó la promesa de la bendición, la que engendró a Isaac, a Jacob, a Moisés, a Daniel, esa bendición llegó hasta el mismo tiempo en que nació Jesús.
  • Abraham le creyó a Dios, ¿que creyó? Creyó que fue bendecido. 
  • Porque somos bendecidos, ahora empecemos a pensar así, cambiemos nuestro modo de pensar. 
  • Hay cosas que decimos que deben ser corregidas: “soy de familia enfermiza”; soy “pobre” Debemos cambiar  nuestros modo de pensar.
  • “Los pensamientos de Dios son más alto que nuestros pensamientos”. “Deje el impío su camino”. La palabra impío describe la maldición. Deje el impío su forma de pensar. La palabra de Dios debe cambiar sus pensamientos, su forma de pensar. Isaías 55:6-9

III. DECÍDALO, PIÉNSELO Y DECLÁRELO

“Los pensamientos nunca crean ni crearan nada. El pensamiento hecho palabra es acción, Dios creo el mundo con la palabra”. Lo decido, lo pienso y lo digo. Decido leer la Palabra de Dios y declararla en voz alta, rehúso decir tengo fiebre, no puedo, no tengo suficiente para comprar eso. Declaro: soy rico, saludable y tengo todo lo suficiente en Cristo Jesús, soy bendito al entrar y bendito al salir. Salmo 121

  • Lo decido, lo pienso y lo digo. “La bendición de Dios es la que enriquece y no añade tristeza” Proverbios 10:22 
  • Lo decido, lo pienso y lo digo. Por Sus llagas yo fui sanado. 
  • Pensaré como Dios, elevare mi modo de pensar, pensaré que soy victorioso, que Dios me quiere rico, y que viva ciento veinte años, y sano, no débil. Lo decido, lo pienso y lo digo.
  • Declararé la Palabra de Dios, no cambiaré de un día para otro. Lo decido, lo pienso y lo digo

Conclusión: Lo decidí para pensarlo y lo pensé, luego lo declaré hasta que ya no tenía que pensarlo más. Cuando pude decirlo sin decidirlo o sin pensar para decirlo ya era parte de mí, y cuando lo decía ya iba lleno de fe. Recuerde: De la abundancia del corazón habla la boca, activa la bendición, déjala operar.

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