La Biblia es la Palabra de Dios, son Sus pensamientos revelados acerca de nosotros.

Apóstol Enrique Torra Febrero 17/2019

Estos pensamientos Dios nos los reveló para que los obedezcamos todos los días de nuestra vida y así nos vaya bien en todas las cosas que emprendamos. Josué 1:7-8. Los que pongan en práctica estos principios de fe, serán movidos a una nueva esfera de la vida sobrenatural en la familia, la vida física, profesional y financiera.

Estoy seguro que la unción y el poder que existen en estos principios establecidos por Dios funcionarán en todos los que se atrevan a obedecerlos, cosas extraordinarias sucederán, porque la Palabra de Dios no volverá vacía.

Respecto a las finanzas, es necesario que tengamos en cuenta lo que la Biblia dice acerca de la avaricia. Dios no tiene ningún problema en darnos a nosotros la sobreabundancia, pero que las riquezas no se conviertan en nuestro amo, que no estemos dominados por ellas, es decir que no las amemos. Nuestro amor primeramente es para Dios.

La avaricia es un deseo incontrolado por adquirir bienes y dinero por mero placer de poseerlos y atesorarlos. A través de los siglos satanás ha utilizado dos armas para evitar que los recursos económicos creados por Dios lleguen a manos de la iglesia. Una de esas armas es la pobreza, pues el diablo entiende que si todos los cristianos e iglesias del mundo viven pobres y arruinados, nunca habrán fondos suficientes para hacer la obra del Señor aquí en la tierra.

Cuando los hijos de Dios ponen a funcionar los principios de la prosperidad, le están arrebatando a satanás el arma de la miseria. Ahora hay dinero en nuestras manos y fondos abundantes en las iglesias, y el Reino de Dios es establecido en todo el mundo. Entonces es cuando satanás ataca con la segunda arma, que es la avaricia. La avaricia es el deseo de no soltar el dinero abundante que Dios nos ha confiado. El avaro está tan enamorado de sus posesiones que se aterroriza solo de pensar en desprenderse de un millón, de una casa, de un automóvil, o de cualquier otra de sus pertenencias.

Hay una inmensa cantidad de riquezas en manos de cristianos, la cual no está fluyendo hacia el Reino de Dios porque satanás las ha inmovilizado a través de la avaricia de sus administradores.

Usted ha llegado a un punto en el que ya debe estar siendo prosperado. Dios ha ordenado que recursos y dinero lleguen hasta sus manos porque usted ha creído y obedecido los principios bíblicos que hemos estado estudiando cada semana en la SEMILLA que tiene en sus manos.

Recordemos las palabras del Señor Jesús en Lucas 12:15 “Mirad, guardaos de toda avaricia”. Dios aborrece la avaricia, y por eso Jesús dijo que nos guardáramos de ella. El Padre celestial abomina tanto la avaricia que desea que sus hijos ni siquiera mencionen esa palabra, mucho menos que sean avaros. La Biblia dice: “fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aún se nombre entre vosotros, como conviene a santos”. Efesios 5:3. Pablo escribió en 1 de Corintios 5:11 que no deberíamos juntarnos con alguien que sea avaro y esté dentro de la iglesia: “Os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra”.

Como vimos antes, el Señor Jesucristo enseñó que las riquezas se pueden convertir en un dios para algunas personas. Pablo repitió esa verdad al igualar en el texto anterior a los avaros con los idólatras; y terminó de confirmarlo en Colosenses 5:5 al ordenar “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: avaricia, que es idolatría”. En Efesios 3:5dice que quienes se han dejado controlar por un espíritu de avaricia no podrán heredar el Reino de Dios: “Ningún fornicario, o inmundo, o avaro que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios”. Ahora ya podemos notar la clase de compañía en que el Espíritu Santo coloca a los avaros en las Escrituras. En 1 de Corintios 6:10 leemos: “Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”. Dios quiere que nos mantengamos libres de toda avaricia, sólo de esa manera podremos participar de la plenitud del Reino de Dios y sus riquezas.No le tenga miedo a las riquezas, Dios quiere que usted se convierta en su administrador aquí en la tierra, administrador de todas las riquezas que le pertenecen a Él, pero que no se deje dominar por el espíritu de avaricia, y caiga en el lazo del diablo, en la trampa que el enemigo tiende para hacerlo tropezar. Administre lo que Dios ha puesto en sus manos, sea fiel en lo poco, porque Dios lo pondrá en lo mucho. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

Comparte en redes sociales