En las últimas semillas hemos enfatizado dos cosas: que es Dios quien desea prosperarnos; y que el propósito de esa prosperidad es que tengamos muchos recursos financieros para invertir en la proclamación del Evangelio.

Apóstol Enrique Torra Febrero 10-2019

Creo que esto ya es claro para nosotros, ya que nos hemos basado en la Palabra de Dios para tratar estos temas y creemos que esa es la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Algunos creyentes se preguntan si es legítimo usar parte de esas riquezas para adquirir artículos costosos, como ropa de marca, una casa excelente y un automóvil último modelo.

Si usted ya arregló el asunto de sus prioridades, y si ya renovó su mente respecto al verdadero propósito de la prosperidad divina, la respuesta a esa pregunta es sí.

Si usted permanece fiel a estos principios, Dios le confiará tanta abundancia que no sólo podrá satisfacer las necesidades de su familia e invertir en la obra del Señor, sino que le alcanzará para vivir arriba del nivel de suficiencia. ¿Recuerda la hermosa capa por la que Pablo estaba tan preocupado? ¿Y sus preciosos libros y pergaminos?

Vuelva a leer acerca de la túnica que usaba Jesús. No era de cualquier calidad, no era cualquier pedazo de trapo. Los soldados romanos no se atrevieron a romperla por lo valiosa que era.

Según Marcos 14:2-9, Jesús no sólo permitió que lo ungieran con un perfume carísimo, cuyo precio equivalía al salario de un año, sino que alabó a la mujer que lo hizo y dijo que su ofrenda debía ser recordada donde quiera que se predique este evangelio.

Como las prioridades del Señor Jesús y de Pablo eran las correctas, Dios les permitió a ambos recibir cosas que iban más allá de las necesidades básicas de la vida. De hecho, el primer milagro que hizo el Señor Jesús no fue sanar a un enfermo, ni alimentar a un hambriento; sino que fue un milagro para producir un artículo de lujo: el vino, Juan 2:1-12. Nadie iba a morir de sed en aquella fiesta en Caná, pues había agua más que suficiente para que todos bebieran, pero el Señor demostró que él desea suplirnos las cosas que nos son indispensables. Según el pasaje bíblico, el Señor no se limitó a producir cualquier clase de vino, sino que hizo uno de tan excelente calidad que aquellos que lo probaron quedaron maravillados.

Cuando alguien es un dador generoso, Dios quiere honrarlo delante de las demás personas. Él quiere que los demás sepan que el Padre celestial lo esta bendiciendo; usted no tiene que avergonzarse de esa bendición. En Mateo 6:4 el Señor dice: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”

Ahora que su mente está siendo renovada, sus prioridades han sido arregladas, y está obedeciendo las leyes de la prosperidad; usted debe esperar que Dios lo recompense en público.

El problema no es el lujo o la abundancia, sino las prioridades. ¿a dónde va tu primer dinero? En Hebreos 11:26leemos que Moisés tuvo “por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios”.

Cuando leemos esta palabra con una mente no renovada y religiosa, pensamos que Moisés eligió vivir pobre el resto de su vida para poder servir al Señor. Pero la verdad es muy diferente. Moisés era nieto adoptivo de Faraón y estaba destinado a ocupar el trono de Egipto algún día. Sin embargo, cuando Dios lo confrontó con su Palabra, él tuvo que tomar una decisión, o escogía obedecer a Dios, o se preparaba para gobernar a Egipto y administrar todos los tesoros del imperio.

El futuro libertador de Israel tomó la decisión correcta, pues se olvidó del trono y las riquezas, y por fe se dispuso a obedecer a Dios. Como Moisés decidió honrar a Dios, Dios decidió honrarlo a él.

Recuerde que en Éxodo 3:21-22 Éxodo 12:36 aprendimos que, antes de abandonar a Egipto, todas las riquezas de Faraón pasaron a manos de Moisés y de su gente.

Si Moisés hubiera decidido quedarse en Egipto para gozar de sus tesoros lo hubiera perdido todo, porque los juicios de Dios dejaron esa tierra en ruinas. Pero como él eligió obedecer a Dios y actuar en fe; lo recibió todo. Recibió la aprobación de Dios y también los tesoros que había despreciado.

Dios también lo está retando a usted con Su Palabra hoy. Si decide creerle a Él y moverse en fe no sólo tendrá Su aprobación, sino que las riquezas que usted siembre volverán aumentadas a sus manos. Nunca podrá escapar de ellas, porque lo seguirán a donde quiera que vaya. Es a esta hermosa persecución a la que hace referencia el Salmo 23:6 “Ciertamente el bien y la misericordia del Señor me seguirán todos los días de mi vida”. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

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