Cuando abordamos el tema de la prosperidad financiera, la mayoría de los cristianos al escuchar la Palabra del Señor inmediatamente razonan y se hacen la pregunta: ¿Por qué yo conozco tantos ateos, tantos pecadores y muchos avaros que son prosperados? La realidad es que no existe ninguno de ellos que hayan sido prosperados.

Por Apóstol Enrique Torra Enero 06 2019

Seguramente usted ha escuchado acerca de la fortuna que poseen los narcotraficantes, la gente deshonesta que han acumulado un gran capital, y muchos avaros que han amontonado millones en sus cuentas bancarias.

Pero realmente ellos no son prósperos. Por lo general sus riquezas solo sirven para que se vuelvan orgullosos y soberbios y se corrompan practicando toda clase de pecados.

Acerca de esta clase de gente, la Biblia dice: “El desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder” Proverbios 1:32.

Recordemos también lo que dice 3 Juan 2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. La prosperidad de Dios siempre empieza por el alma. Es solamente cuando el hombre interior está prosperado y bendecido que las riquezas adquieren su verdadero significado.

Muchos cristianos no han renovado sus mentes y todavía tienen un concepto carnal de la prosperidad. Cuando ellos leen o escuchan este tipo de mensajes sus ojos brillan y empiezan a imaginarse a sí mismos en los cruceros, y viajando por todo el mundo. Esto no es pecado, por supuesto, pero no es todo acerca de la prosperidad.

Una persona próspera es aquella cuya alma prospera, cuyo cuerpo está sano y sus finanzas sobreabundan. Pero las bendiciones deben venir en ese orden, este es el orden de Dios. Si usted lo piensa un poco, el orden de Dios es el correcto.

Después de todo, los yates, autos, joyas, casas y cuentas bancarias son temporales. Usted las usará durante unos pocos años y luego tendrá que dejarlas aquí. Cuando muera, no podrá llevarse absolutamente nada, ninguna de sus posesiones, como dice la Biblia “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda, nada podremos sacar de él”. 1 Timoteo 6:7.

La prosperidad bíblica empieza por lo eterno. Un incrédulo puede poseer millones, pero si no tiene la justicia, la paz y el gozo de Dios, es un desventurado. Sus riquezas se quedarán aquí y él perecerá eternamente.

El Señor Jesucristo nos enseña que “Quien acumula tesoros para sí mismo, y no es rico para con Dios es un necio” Lucas 12:20-21.

La palabra necio es la forma adecuada que usa el Señor para llamar tontos a los avaros. En Mateo 8:36 el Señor les preguntó a los oyentes: ¿De qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? La respuesta es obvia: de nada.

No hay ninguna razón para envidiar a los que se enriquecen sin Dios. Solo los cristianos que no han renovado sus mentes pueden confundir esas riquezas con la verdadera prosperidad.

Uno de los salmistas en la Biblia llamado Asaf, se preguntó la razón por la cual las personas se enriquecen sin Dios. Miremos su queja en el Salmo 73:12, 16 “He aquí estos impíos sin ser turbados del mundo, alcanzan riquezas… cuando pensé para entender esto, fue duro trabajo para mí”.

Según el Salmo 73:17, Asaf necesitó una revelación de Dios para entender por qué poseían riquezas estos hombres pecadores, que no tenían ningún interés en Dios y su obra. “Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos”.Dios quiere traerlo a Su santuario, al lugar de la revelación, para que usted pueda comprender cuál es el fin que, de acuerdo al Salmo 73:19, le espera a esta gente. “Han sido asoladas de repente, perecieron, se consumieron en sus temores”. Dios quiere que usted sea prosperado en todas las cosas

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