La Biblia nos menciona la historia de Zaqueo en Lucas 19:1-10. Este era un hombre cobrador de impuestos, un hombre ambicioso y rico que un día corrió para ver a Jesús.

Apóstol Enrique Torra – Enero 27/2019

La Biblia dice que el Señor lo miró, le habló, entró en su casa y se quedó un tiempo con él sin que ocurriera algo sobrenatural. Pero en el versículo 9, el Señor se detuvo de repente y le dijo a Zaqueo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa”.

¿Cuál fue la razón por la que dijo Jesús estas palabras? ¿Cómo supo Jesús que Zaqueo había sido salvo? La respuesta está en el versículo 8. Zaqueo se arrepintió tan sinceramente que le dijo a Jesús que había decidido donar la mitad de sus bienes entre los pobres, y devolver con intereses todo lo que había robado.

¿Puede ver ahora cómo el dinero prueba lo que hay en nuestros corazones? Según Mateo 19:13-24, ¿Cómo supo Jesús que el joven rico no era apto para el reino de Dios? Por su actitud ante las riquezas. ¿Cómo supo Jesús que Zaqueo en verdad había experimentado la salvación? También por su actitud ante las riquezas.

El joven rico decidió conservar todo su dinero, y hoy es un pobre miserable que se lamenta de su mala decisión. Zaqueo, por su parte, decidió sembrar con abundancia; y hoy es inmensamente rico y feliz.

Estoy seguro de que Zaqueo tiene casi dos mil años de felicitarse, mientras que el joven rico, que ya no debe ser tan joven y de seguro no es rico, tiene el mismo tiempo de lamentarse por su mala decisión.

Yo sé que la salvación es por gracia, no tengo la más mínima duda acerca de esta verdad. La Biblia dice en Efesios 2:8 que la salvación es por gracia, y que esa gracia opera por la fe. Ahora estamos hablando de la fe que nosotros activamos hacia el Señor Jesucristo.

La fe no es una palabra hueca. La fe sin obras está muerta, y no olvide que su fe y su vida financiera están indisolublemente mezcladas.

La Biblia dice en Santiago 2:15-16 que el dinero prueba también la sinceridad de nuestro amor. “Si un hermano o una hermana están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros le dice: id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”

Muchos dicen: oh sí, yo amo muchísimo a mi madre o yo amo a todos los hermanos y estoy enamorado de la congregación. Puede que en verdad sea así, o puede que no sea verdadero amor lo que usted dice sentir. Tal vez son sólo palabras rutinarias y vacías. ¿Cómo saber si ese amor es real? Pues bien, el dinero lo prueba.

¿Vive su progenitora en escasez? ¿Conoce usted a un hermano en la fe que esté pasando un tiempo de necesidad? ¿Hay alguna cosa que se necesite en la congregación?

Basta de estar hablando palabras sin fundamento y siembre para suplir esas necesidades.

La Biblia insiste muchas veces en el tema del dinero porque éste sirve para probar nuestra fe, nuestra obediencia, nuestro amor, y el grado de revelación que hemos alcanzado.

La Biblia dice: “El que siembra escasamente, también segará escasamente; el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno de cómo propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios”. 2 Corintios 9:6-11.

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