“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” Malaquías 3:10

Por Apóstol Torra

Aquí encontramos varios principios de bendición que son muy prácticos para los que ya tomamos la decisión de honrar al Señor no sólo de labios, sino con nuestros bienes:

  • Llevamos los diezmos a la casa del Señor para que haya alimento en ella. Debemos dar los diezmos en el lugar donde estamos recibiendo el alimento espiritual.
  • El principio del diezmo es la única doctrina bíblica en que Dios nos reta para que lo probemos. Las leyes de la prosperidad son tan reales y efectivas que tienen la garantía de Dios contra toda falla.
  • Anímese a probarlas. No postergue la decisión. No deje para el próximo mes. El Señor dice probadme ahora en esto.

¡Sorpresa! Aparte de los tres niveles de finanzas que ya conocemos, escasez, suficiencia y abundancia; Dios dice que él va a crear un cuarto nivel para aquellos que le honren y obedezcan con sus diezmos y ofrendas: La sobreabundancia. “Derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Malaquías 3:10

Si todas estas promesas son ciertas, ¿Por qué razón la vida de tantos creyentes y de muchas iglesias no sólo no sobreabunda, sino que todavía están en el nivel de escasez? La respuesta es muy sencilla: Porque Dios todavía no ha abierto las ventanas de los cielos sobre ellos. Las ventanas que dan acceso a la cámara del tesoro de Dios están clausuradas para esas personas. Y al cerrarlas el Señor, como siempre tiene razón, por cuanto sus hijos no han obedecido este principio de los diezmos.

Usted no deja las puertas de su caja fuerte de par en par si la casa está llena de desconocidos, ni dejaría las ventanas de su casa abiertas si supiera que hay ladrones en el vecindario. Esa es exactamente la actitud del Señor cuando alguien retiene lo que Él dice que le pertenece: el Señor afirma que hay ladrones en su vecindario y Él cierra bien sus ventanas.

En Malaquías 3:8 el Señor pregunta: ¿robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Usted desea prosperar y Dios quiere prosperarle.

Asegúrese de que no está apoderándose de lo que el Señor reclama como suyo para que Él no tenga que acusarlo de robo, pues sería una cosa terrible que Dios nos considerara ladrones.

El Señor quiere convertirnos en sus banqueros, pero un ladrón no sería un buen candidato para convertirse en banquero de nadie, ¿Verdad? Dios cierra las ventanas de la bendición y la prosperidad cuando sabe que alrededor de su casa se mueve gente que está tomando lo que le pertenece a Él.

Si demostramos ser honestos y fieles, si demostramos ser gente de confianza en el manejo de los dineros y propiedades del Señor; entonces Él abrirá las ventanas celestiales de par en par, y la bendición vendrá sobre nosotros ya no sólo en abundancia, sino hasta que sobreabunde. A ese mismo nivel de bendición es al que se refiere Deuteronomio 28:11-12: “Y te hará Jehová Sobreabundar en bienes… te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo. Y prestarás a muchas naciones y tú no pedirás prestado”. Que hermosa Palabra para los que quieren ser prosperados a la manera divina.

Cuando el Señor puede confiar en sus hijos. Él se deleita abriendo para ellos Su buen tesoro, el cielo. Abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendición sobre usted hasta que sobreabunde, hasta que tenga que decirle ¡Señor, basta ya! Ya está bueno por este año.

Satanás aborrece que se enseñe acerca de los diezmos. Él ha puesto temor en el corazón de pastores y maestros para que no le enseñen a los creyentes estas preciosas verdades. Existen cuatro razones principales para que satanás haya soltados las huestes del infierno contra la doctrina de darle a Dios lo que es de Dios, es decir, sus diezmos. Estas son las cuatro razones:

  1. Satanás sabe que los diezmos son de Dios, y él odia todo lo que le pertenece a nuestro Padre celestial.
  2. Satanás sabe que si usted siembra sus diezmos va a recoger una cosecha de prosperidad, y el diablo no se goza en la prosperidad de los creyentes, sino que quiere verlos arruinados y asfixiados por las deudas.
  3. Si abundantes diezmos empiezan a fluir hacia las iglesias con visión y unción de Dios, las naciones no tardarán en ser evangelizadas. Satanás hará todo lo posible para que los perdidos no escuchen el Evangelio.
  4. Satanás sabe que si usted empieza a diezmar, Dios lo reprenderá a él, y el ladrón odia que Dios lo reprenda. Acuérdese como rogaban los demonios a Jesús para que no los echara fuera.

Dios promete a todos los que diezman que Él mismo hará algo especial a favor de ellos: “Reprenderé por vosotros al devorador; y no os destruirá más el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril”.

ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

Comparte en redes sociales