Dios no puede quebrantar los principios eternos de Su Palabra; la Palabra de Dios asegura que antes de que los hijos de Dios podamos levantar una gran cosecha financiera debemos sembrar en abundancia.

Por Pastor Enrique Torra

Un principio que debemos tener en cuenta después que sembramos en la obra del Señor en abundancia, se llama el principio de la espera. Existen personas tan impacientes que dan una ofrenda el domingo en la mañana, y  por la noche ya están desanimados debido a que no recibieron el doble durante la tarde.

Una vez más, incluso un niño podría explicarles esta verdad: debe transcurrir un lapso de tiempo entre el momento en que sembramos hasta que llega el día en que cosechamos.

Dios quiere que tengamos este principio muy claro. La Biblia dice: “No nos cansamos de hacer el bien; porque a su debido tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9). Y en (Eclesiastés 11:1) dice: “Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”. Mientras llega el tiempo de la cosecha, nuestra fe está siendo ejercitada. Si la cosecha llegara el mismo día que plantamos la semilla, entonces no necesitaríamos fe alguna, y recuerde que “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

Es muy fácil tener fe para orar por un enfermo. Después de todo, si el paciente no se sana, si se pone peor, o aún si muere, usted no ha perdido nada.

Es muy fácil decir yo tengo una fe  muy grande, así que reclamo esta ciudad para Cristo. Eso no cuesta nada decirlo. Suena muy espiritual, pero lo mismo daría que orara diciendo “reclamo este país” o “reclamo este planeta”. Decir las palabras cuestan el mismo esfuerzo, pero eso no es lo que va a mover la mano de Dios.

Pero lo que en verdad va a mover la mano de Dios y la medida de mi fe no es lo que yo digo, sino lo que hago. ¿Cuánto estoy dispuesto a invertir de mi dinero para que ese esfuerzo de evangelización se haga una realidad? ¿Cuántas horas de mi tiempo libre estoy dedicando para el Señor? ¿A cuántas personas les estoy compartiendo cada día el amor de Cristo? La Biblia dice: “La fe sin obras es muerta”.

Esta es la razón por la cual muchos creyentes citan de continuo textos bíblicos que hablan acerca de la prosperidad, pero continúan viviendo en la escasez. Ellos conocen los versículos correctos y los citan en el momento oportuno como si eso fuera una prueba de fe. 

El Señor los escucha y dice: “Que buena memoria tienen mis hijos; pero cuando Dios busca las obras que respalden esa supuesta fe, no encuentra nada. No hay ninguna semilla para que Él la bendiga y la multiplique. Sólo palabras. Metal que resuena. Dios examina ese tipo de fe, la ausculta y la declara muerta.

Para alguien que ya ha nacido de nuevo, el punto de prueba para su fe es su relación con las finanzas. Allí es donde realmente se prueba si estamos dispuestos a confiar en todas las promesas de Dios y a llenar todos sus requisitos. Recuerde estos tres principios:

Calidad. Cosechamos lo que sembramos. Si en verdad queremos cosechar dinero, entonces empecemos por sembrarlo.

Cantidad. Cosechamos proporcionalmente a lo plantado. Si deseamos prosperar mucho, entonces debemos plantar en abundancia.

El tiempo. Dios desea que nuestra fe crezca en todas las áreas. Por esa razón hay que esperar un poco de tiempo antes de recoger lo que sembramos.

La Biblia dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7). ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

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