“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lucas 6:38).

Por Pastor Enrique Torra

Jesús dijo: “El mayor entre vosotros, será el servidor”. Las personas que no sirven no tienen derecho a recibir nada. 

“Dad limosnas”. Jesús dijo: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lucas 12:32-33).

El Padre celestial dice que El respaldará tanto nuestras ventas así como nuestras dádivas. ¿Y por qué es tan importante dar limosnas? Cuando conocemos la naturaleza de Dios, entendemos cuán importante es dar. Dios es el más grande dador. La Palabra de Dios dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). 

Dar es divino, dar es celestial. Dar es iniciar algo de pura gracia. Dar es favor por amor. La Biblia dice: “El da pan al que come y semilla al que siembra” (Isaías 55:10). Cuando usted da ofrendas, usted pone en acción la ley de la semilla. Cuando una semilla se siembra, ésta producirá según su género y se multiplicará cientos de veces mas.

La razón de vender y ganar es para poseer y dar. Esta combinación establece el Reino de Dios en la tierra. El mundo que Dios creó está basado en el principio de dar. Dejar de dar es morir. El primer hombre en agradar verdaderamente a Dios fue Abel. La Biblia dice en (Hebreos 11:4) que por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que su hermano Caín. Por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas. Abel puso en acción la ley de dar u ofrendar. La Biblia califica sus ofrendas como lo más gordo y lo primero de su ganado. 

Las riquezas tienen un propósito divino. Son para establecer el Reino, Jesús dijo: la administración correcta de las riquezas traen justicia a la tierra. Sirven para honrar a Dios y para compartir con los necesitados.

El plan de Dios para la liberación financiera tiene que visualizarse dando. Tiene que verse ayudando a establecer el Reino de Dios. Imagínese con su dinero levantando templos, escuelas y hospitales. Imagínese comprando Biblias y dándolas a las personas que no conocen al Señor como su Salvador personal. Visualícese estableciendo canales de televisión y de radio. No hay límites en lo que usted pueda visualizar que da para la gloria de Dios.

Entonces comience poco a poco. Venda lo que posee y luego de. De sus diezmos y sus ofrendas a la iglesia. Luego comience a dar a los necesitados. Haga esto por fe en la Palabra de Dios; vended y dad. Use sus dádivas como una semilla en las manos de Dios. No pasará mucho tiempo sin que advierta que algo maravilloso va a comenzar a suceder con sus finanzas.

Un hombre vino en cierta ocasión a la oficina de su pastor, estaba algo nervioso, pero contento a la vez. Le contó al pastor que de camino al banco para depositar USD$1.000,oo en su cuenta de ahorros, oyó una voz que le dijo que regresara y llevara ese dinero al pastor de su iglesia para la construcción del templo. Este hermano le explicó al pastor que era una persona nueva en la congregación. Cuando llegó a la iglesia, sólo podía diezmar USD$60,oo mensuales, pero que después de oír un mensaje sobre dar y sobre la prosperidad creyó con todo su corazón y Dios lo dirigió a establecer un negocio. A los seis meses producía tanto que podía diezmar USD$1.000,oo al mes.

La Biblia dice en (Lucas 6:38) “Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Dios no considera al hombre prospero por lo que posee, sino por lo que da. Todo logro, todo éxito, comienza con dar algo para la gloria de Dios.  ESTA ES UNA BUENA SEMANA. LOS BENDIGO

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