“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en Su Ley medita de día y de noche” (Salmo 1:1-2); “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

Por Pastor Enrique Torra

¿No le parece curioso que el Señor le ordenara a Josué meditar en Su Palabra de día y de noche? Josué era el hombre más ocupado de su época. Con tantas cosas que hacer cómo dirigir al pueblo, distribuirles la tierra, derrotar a los enemigos y suplir alimento y agua a la nación, entre otras cosas, y es precisamente a este hombre a quien Dios le ordena meditar en Su Palabra de día y de noche. ¿Por qué?

La meditación es el elemento principal para la planificación. Es en la meditación donde la mente se estimula para visualizar la forma de hacer las cosas. Cuando meditamos, la Palabra de Dios produce la fe que necesitamos para lograr las cosas que queremos. 

Para la liberación financiera, usted va a necesitar fe. Fe en Dios, fe en lo que Él le quiere dar, fe en el poder de Dios para prosperar su camino. Pero para esa fe, usted necesita un plan. Un plan que surge cuando medita en la Palabra de Dios. Se ha dicho: “Paso a paso podemos subir la más alta montaña”. 

Planifique su tiempo y podrá descansar con facilidad. Planifique su acción, y será más eficiente. Salomón dijo: “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable” (Proverbios 24:3-4). 

Dios no quiere que seamos ignorantes. Él sabe que Satanás puede robarle al hombre sus bienes, si éste vive en ignorancia. La Biblia dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” (Oseas 4:6); “Entonces Jesús les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” (Mateo22:29).

Son muchas las personas que tienen grandes recursos, pero no planifican para llegar a una meta. No es que satanás tenga tanto poder que no les permita obtener el triunfo. Es que no se han sentado a meditar y a planificar, y fácilmente el enemigo los engaña.

Seamos sabios, esa es la voluntad del Señor para nosotros sus hijos. Él le prometió a Josué que todo lo que hiciera prosperaría, pero esto sería si obedecía Su orden a la meditación.

¿Quiere viajar? ¿Quiere estudiar? ¿Quiere un auto, una casa o un negocio? ¿Qué quiere? ¿Quiere que Dios lo use en el ministerio? ¿Quiere prosperar? 

Todo es posible si puedes creer, pero, ¿Cómo facilitar ese creer? Planificando y meditando. “Encomienda a Jehová tu camino y confía en Él y Él hará” (Salmo 37:5). 

Haga esta oración: “Padre, te doy gracias en el nombre de Jesús por la promesa de bendecir y prosperar todo aquello en lo cual yo ponga mi mano. La meditación de Tú Palabra me da la fe necesaria para creer y planificar lo que he de hacer.

Encomiendo mis planes en Tus manos y Tú me darás la sabiduría y la ciencia para hacerlos conforme a Tú perfecta voluntad. En el nombre de Jesús, amén”. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

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