EL PODER PARA HACER LAS RIQUEZAS. Cualquiera que sea la actividad económica a la que usted se dedique, espero que coincida conmigo en reconocer que Dios es quien le da la capacidad para prosperar. El mismo que hace descender la lluvia para el ganado y las cosechas es el que le ha dado a usted la habilidad e inteligencia para el ejercicio de su profesión.

Apunte Pastoral Mayo 26 -2019 Por Apóstol Torra

Es Dios quien le da la salud y la vida para que usted pueda trabajar cada día. Dios le provee a los clientes el dinero que necesitan para que puedan comprar los productos y servicios que usted les vende. La Biblia dice en Santiago 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces”. Si admitimos que la salud, la inteligencia, la fuerza y la capacidad para hacer negocios son un buen regalo, entonces debemos reconocer que provienen de Dios, del Padre de las luces.

Cuando damos dinero para la obra de Dios estamos reconociendo este principio. Le decimos al Señor que somos conscientes de que sin Él y sin su bendición no seríamos capaces de hacer nada que pudiera prosperarnos.

Usted debe entender que cuando alguien le paga por hacer un trabajo, realmente le está dando dinero a cambio de una parte de su vida. Si usted dedica ocho horas diarias a su empleo, entonces su patrón le está comprando más de doscientas horas de vida cada mes. Usted no puede decidir a dónde ir o que hacer durante ese tiempo, porque ya su patrón o sus clientes lo decidieron. Ellos le quitan ocho o más horas de vida cada día, y a cambio le entregan dinero.

Ese dinero es valioso porque representa vida, sudor, esfuerzo e inteligencia. Por eso cuando lo invertimos en el reino de Dios, estamos invirtiendo una parte de nuestra propia vida. Él entiende que hemos muerto un poco para devolverle algo de lo mucho que nos ha dado. Y Dios se agrada de esa generosidad. Dios siempre se complace de una ofrenda que es producto de nuestro sacrificio y nuestra obediencia.

Este principio funciona desde los primeros días de la historia humana. Génesis 4:4 dice que “miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda”. La ofrenda de Abel fue muy especial porque implicaba sacrificio. Provenía de la fe y la obediencia, y Dios se agradó de ella. Usted puede estar seguro que Él también se agradará de sus ofrendas si cumple con esos requisitos.

Nunca debemos caer en el orgullo y la soberbia de creer que nuestra habilidad o nuestro esfuerzo son la causa de la prosperidad que disfrutamos. Deuteronomio 8:17-18 dice: “No digas en tu corazón: mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza, sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas”. La habilidad y el poder para prosperar son un don que Dios nos ha dado. Son una muestra de que Él tiene confianza en la fidelidad y la consagración de sus hijos. Si Dios nos ha dado la capacidad para hacer riquezas es porque éstas no tienen nada malo, pues de lo contrario Él jamás nos habría dado el poder para obtenerlas.

Los negocios que usted tiene, su empleo, su profesión, sus inversiones y ahorros, solamente son algunas de las herramientas que el Señor está utilizando para que usted prospere y haga riquezas. Si demuestra ser fiel en eso que Él le ha confiado hasta ahora, habrá muchas más formas en que las finanzas van a llegar hasta sus manos.

Dios confía que cuando lleguen, usted las va a administrar de manera correcta. Que continuará siendo un mayordomo y que sembrará en Su obra de una forma constante y generosa. En Hechos 1:8 Jesús dice: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”, para predicar el Evangelio a todas las naciones. En Deuteronomio 8:18 el Señor nos prometió que “Recibiríamos el poder para hacer las riquezas”, las que se necesitan para las misiones a todo el mundo.

Debemos predicarle al mundo entero porque toda criatura necesita escuchar las buenas noticias. En Hechos 1:8 Dios nos ofrece la unción y la autoridad para que lo hagamos, y en Deuteronomio 8:18 se nos prometen las finanzas y recursos necesarios para la tarea.

En este momento Dios está desatando sobre su vida el poder para hacer las riquezas, para funcionar como banquero del reino y para administrar los abundantes recursos que provienen de Él. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO

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