“Lo que es imposible con los hombres, posible es con Dios” Lucas 18:27

Apunte Pastoral – Apóstol Enrique Torra

PIENSE EN GRANDE. Pensar en grande debe ser un hábito que debemos formar en nuestra vida. Lo que una persona quiera llegar a ser, debe serlo primero en su interior. Salomón dijo: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” Proverbios 23:7 

Para ser libre tiene que  pensar como libre. Cuando piense, concéntrese en las soluciones; no se concentre en los problemas. Crea el hábito de pensar de como hacer las cosas más grandes. 

Constantemente piense en ¿Cómo sería si su casa fuera más grande y más amplia? ¿Cómo seria su  negocio o su trabajo si hubiera más auge en él? 

No se concentre en justificar y criticar las condiciones que le rodean. Piense qué se puede hacer para cambiar esas cosas. Recuerde que tiene el poder de escoger, y usted puede escoger su manera de pensar.

A modo de ejercicio para crear su nuevo hábito de pensar en grande, busque un lugar espacioso y cómodo donde pueda sentarse a solas a pensar cosas grandes. Mientras espera en una fila aproveche esa oportunidad para pensar sus grandes pensamientos. 

En una congestión de tráfico, en lugar de perder la calma, aproveche y piense en grande. Recuerde que no tiene tiempo que perder y cualquier lugar comenzará a ajustarse a su nuevo hábito de pensar en grande. REPASE SUS GRANDES PENSAMIENTOS.

Con su nuevo hábito de declarar y confesar lo que quiere es mucho más fácil pensar en grande, porque sus propias palabras estimulan sus pensamientos, los que a su vez estimulan sus palabras. 

Cuando la duda se asome a su mente y presente resistencia a su derecho de escoger lo que quiere pensar, resístala, concediéndose la oportunidad de repasar la situación desde otra perspectiva. Piense cuales son las cosas que necesita, sin importarle cuán grandes o difíciles parezcan ser.

Confíe su poder en Cristo. Confiese su derecho a su misericordia. Luego medite en esas palabras, busque un lugar tranquilo y callado para que practique la confesión y la meditación. Así rompe el círculo vicioso que antes poseía de pensar y confesar negativo. Mientras más y más practiquen, más fácil será.

Piense por un momento, si tuviera un amigo millonario que fuera realmente un amigo íntimo y éste le dijera con sinceridad de corazón que él está dispuesto a ayudarle en cualquier necesidad o plan que usted tenga, ¿se sentiría usted solo? ¿Continuaría pensando en las necesidades o en las dificultades que existen? ¿O comenzaría a pensar en el resultado después de haber realizado la obra con la ayuda de su amigo? Seguramente usted se llenaría de entusiasmo al pensar que no está solo y que nada malo podría ocurrirle porque su amigo lo va a ayudar. Si su amigo le dijera que deje de preocuparse por las deudas, que haga lo posible por pagarlas y que el resto lo hará él, ¿no se sentiría tranquilo, pensando que todo se va a pagar? Sin embargo, muchos dicen que creen en Dios y que Dios es su amigo, pero no lo incluyen en sus pensamientos. 

Si tuviéramos un amigo pobre o mezquino, no podríamos pensar en cosas grandes. Pero si el amigo fuera millonario, la manera de pensar sería diferente. ¿Por qué? Porque el reconocimiento de la condición de nuestro amigo influencia la manera de pensar. ¡Cuánto más grandes deben ser nuestros pensamientos ahora que sabemos que tenemos al más grande de los amigos con nosotros! 

Dios está de su parte, y si lo creyera realmente pensaría en cosas grandes. Sus planes y sus proyectos dicen como es el Dios a quien usted cree. PIENSE EN GRANDE, HABLE EN GRANDE, PORQUE DIOS ES MUY GRANDE. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

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