“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” Gálatas 6:7 

Apunte Pastoral Domingo 15 Diciembre de 2019 – Apóstol Enrique Torra

No critique las riquezas de otros. No critique sus casas, sus autos, sus ropas, sus negocios. Recuerde que cada uno cosechará lo que siembre. Si usted critica y condena las riquezas de los demás, usted traerá critica, condenación y peor aún, maldición sobre su propio estado financiero. Usted tiene que entender que usted no es pobre porque ellos sean ricos, usted es pobre porque no está practicando la ley de la fe en las riquezas.

Los empresarios que se liberan del miedo a la competencia buscan precisamente el beneficio de la competencia. Observe los grandes centros comerciales. Podemos ver que las grandes cadenas comerciales quieren estar ahí precisamente. Donde va Sears quiere ir J. C. Penney, Lord & Taylor y Macys. En todos encontramos ropas, enseres de hogar, prendas y muchas cosas más que son similares. Pero ellos no tienen miedo a la competencia. El secreto de cada uno de ellos estriba en los detalles, las ofertas, las garantías, los servicios, y para todos hay clientes. Libérese usted también del temor a la competencia. La competencia no existe para usted.

Crea en su exclusividad, usted es un mundo especial, una joya que no tiene comparación. Nadie esta compitiendo contra usted sino que todos juntos estamos atrayendo nuevas bendiciones de Dios cada día. No mire con resentimiento a su vecino cuando le pase por el lado en un auto nuevo. Todo lo contrario, alégrese y échele bendiciones para que su propio espíritu se edifique. Sienta la abundancia que le rodea en su vecindario. Cuando alguno mejora su casa, causa que la suya aumente de valor. Así mismo cuando usted mejora la suya, la de los demás también aumentan.

No se dañe la mente y el espíritu con la envidia, porque si lo hace es porque no ha reconocido la abundancia que Dios ha provisto para usted.

Se cuenta de un pastor de ovejas que se quejaba de la parte del monte que le había tocado para pastar su rebaño. El observaba a su vecino con despecho en el lado opuesto del monte. Allí habían árboles frondosos y robustos. El pasto era más fresco y atractivo para las ovejas. El suyo en cambio sólo tenía arbustos y pasto seco. Este hombre decidió vender su terreno a otro pastor pensando que Dios había sido injusto con él. Se quejaba de que Dios hacía acepción de personas y que nunca le había visitado. Al poco tiempo de vender su terreno el nuevo pastor un día miró al monte y vio que uno de los arbustos ardía y ardía y no se consumía. Cuando subió al monte para ver aquella visión escuchó la voz de Dios que le decía: “No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que estás, tierra santa es” Éxodo 3:5 Dios había descendido para hablar cara a cara con Moisés. Los arbustos que el antiguo dueño despreció se convirtieron en la morada de Dios.

Aunque la primera parte de la historia es ficción, sirve para enseñarnos que Dios no se puede manifestar en la vida de aquellos que menosprecian lo que Dios les ha dado.

Si usted se dedica todo el tiempo a estar mirando con envidia, el negocio o la empresa de su prójimo, no tendrá tiempo para ver a Dios prosperando el suyo. Dios es suficientemente poderoso y afluente para darle a usted la abundancia para que viva bien y se convierta en el gran inversionista del Reino. ESTA ES UNA BUENA SEMANA. LOS BENDIGO

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