“Bien aventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en el a ley de Jehová esta su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará”. Salmo 1:1-3

Predicación Domingo 13 de Octubre de 2019 – Apóstol Enrique Torra

Todo el mundo desea el éxito, pero solo unos cuantos saben lo que realmente significa. Casi nadie lo define en términos personales. La mayoría de las personas tiene una idea confusa de lo que es el éxito. Lo asocian vagamente con la acumulación de dinero, con una abundancia de bienes materiales o con el progreso en el trabajo. Guardan un gran respeto por quienes han alcanzado elevadas posiciones dentro de su profesión o la sociedad. Esta bien que así sea.

Pero este éxito solo se refiere a áreas especificas. Por ejemplo, ¿puede considerarse que una persona ha triunfado en todos los aspectos de la vida si ha acumulado una fortuna, pero se ha vuelto un desdichado neurótico que le hace la vida imposible a su familia, a sus asociados y a sus compañeros de trabajo? Seria una persona infeliz en verdad, y aún cuando hubiera logrado el éxito en un área especifica, difícilmente podría afirmarse que hubiera triunfado en la vida. Es una idea común considerar que el éxito estriba en “la fama y la fortuna”, pero este puede resultar un concepto engañoso.

El triunfo no puede medirse con los valores de otra persona. Es una cuestión sumamente personal. Lo que el éxito significa para su vecino puede carecer de significado para usted. Puesto que todos tenemos distintas personalidades, así como diversos potenciales, habilidades, valores y normas, resultaría ridículo considerar que el éxito de otra persona es igualmente valido para uno.

Puede usted admirar, respetar y hasta honrar a quienes han realizado lo que se propusieron hacer, pero no debe comparar su triunfo especifico con lo que usted desea lograr. Si lo hace, estará relacionando sus propias metas con los esfuerzos de ellos y no con los suyos.

¿Cómo puede definirse el éxito en términos personales? Son muchas las definiciones, pero aquella de la cual usted derivará el máximo beneficio es la siguiente: El éxito radica en alcanzar una meta personal. Esta definición lo abarca todo e incluye cualquier acción exitosa. Desde manejar un automóvil hasta forjar un imperio financiero o ganar una guerra. Cualquier objetivo personal que usted haya logrado es un triunfo personal.

Cierto hombre muy próspero, quien llevaba muchos años trabajando en una imprenta, decidió que quería cambiar de vida y convertirse en un locutor de radio. Consideraba que su personalidad y sus capacidades se adaptaban más al campo de la radiodifusión que al trabajo que desempeñaba en la imprenta. Investigó el asunto a fondo y tomó una decisión: convertirse en locutor constituía su meta personal. Se sometió a un periodo de entrenamiento y consiguió su primer trabajo y alcanzó por lo tanto su meta personal; es decir se transformó en aquello que quería convertirse.

Después se propuso obtener un puesto directivo dentro de la radio. Se preparó y lucho por ello y también alcanzó esa meta. Nuevamente triunfó. Mas tarde decidió que quería encabezar un programa especial en el que pudiera entrevistar a personas de todas las esferas sociales. Lo logró, alcanzó su meta personal. Ahora decidió introducir un nuevo cambio en su vida, convertirse en maestro en el campo de las comunicaciones. Actualmente se esta desenvolviendo mejor que nunca dentro de su nueva vocación.

Este hombre tuvo fe en Dios, en sus capacidades y trabajó para alcanzar sus metas. Estuvo dispuesto a realizar cambios constructivos para progresar. El sabía lo que quería. ¿Sabe usted que es lo que quiere en la vida? ¿Conoce su destino en Dios? ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

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