ALABEMOS Y EXÁLTEMOS A NUESTRO DIOS

Texto Principal: Juan 4:24; Salmo 100:4; Hechos 13:1-4; Hechos 16:22-25; 2 Crónicas 20:15-30.

Predicación del Pastor Enique Torra 12/07/20

Introducción: Alabanza, hebreo, tehillah, significa una celebración, exaltación de alguien digno de enaltecimiento; la alabanza o exaltación de Dios; cantos de admiración o alabanza. Debemos alabar a Dios con el entendimiento y con el espíritu. 1 Corintios 14:15). Dios no dice cosas por decirlas, todo lo que está en la Biblia tiene propósito, entonces las enseñanzas sobre hablar en lenguas son vitales y necesarias para que todo cristiano pueda ser edificado. Debemos dedicar tiempo para ministrar al Señor y a esperar en él.

I. CREADOS PARA LA ALABANZA DE LA GLORIA DE DIOS (Efesios 1:6,12).

El anhelo de Dios es tener comunión con nosotros; Él nos creó para Su propio placer. Es verdad que Dios quiere suplir todas nuestras necesidades. Pero más que eso, Él quiere nuestro amor, nuestra adoración y la alabanza que salga de nuestros corazones.

  1. La vida de los primeros cristianos. La Biblia dice que ellos se reunían en el templo para ministrar al Señor. (Lucas 24:50-53) “…Alabando y bendiciendo a Dios. Amen”.
  2. Dios disfruta de la comunión con sus hijos.

II. EL PODER DE LA ALABANZA

Dios se mueve en un ambiente de adoración y alabanza. La Biblia dice en le Libro de los Hechos de los Apóstoles: “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2). Cuando nuestros corazones están sometidos al Señor, llenos de amor y de alabanza, el Espíritu Santo se manifiesta.

  1. Cuando la iglesia ministra al Señor, el Espíritu Santo se mueve poderosamente.
  2. ¿Por qué debemos alabar y bendecir al Señor? (Efesios 1:12).
  3. La alabanza y la adoración caracterizó a los primeros hermanos (Lucas 24:50-53).

III. PABLO Y SILAS ESTABAN EN LA CARCEL; PERO, NO DEJARON QUE LA CARCEL ENTRARA EN ELLOS (Hechos 16:22-25).

Pablo y Silas fueron azotados azotados, despojados de sus ropas, desnudos y en el calabozo. Sus pies estaban asegurados en el cepo. La Biblia dice: “Pero a la media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hechos 16:25). No sólo los oían los presos, también Dios los oyó.

  1. A Pablo y a Silas no les estaba yendo bien, habían estado predicando el Evangelio y a cambio recibieron azotes, maltratos y estaban en el cepo. Cada parte del cuerpo les dolía.
  2. Ellos no se quejaron, no dijeron: ¿Señor porque nos ha sucedido todo esto?
  3. Pablo y Silas estaban en la cárcel, pero no dejaron que la cárcel entrara en ellos. Los problemas nos atacan a todos, pero nuestra actitud hacia ellos hace la diferencia entre la victoria y la derrota.
  4. La forma en que vemos la situación es lo que determina la forma en que saldremos de ella.
  5. Dios es el obrador de milagros. “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos 16:26) La liberación vino mientras alababan a Dios.

IV. LA ALABANZA PROVOCA LA MANIFESTACIÓN DE LA PRESENCIA DE DIOS 

En el reinado de Josafat, los reyes de Moab, Amón y otros reyes de la tierra hicieron alianza para atacar al pueblo de Dios. Josafat clamó a Dios, creyendo que Dios pelea la batalla por nosotros (2 Crónicas 20:15-22).

  1. Vino la Palabra de Dios por medio del profeta: “No temáis ni os amedrentéis delante de esa multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra sino de Dios” (2 Crónicas 20:15).
  2. Alabemos a Dios en medio de la batalla? El ejercito de Israel avanzó para enfrentar a sus enemigos “cantando alabanzas al Señor”. Ellos marcharon cantando: “Glorificad al Señor, porque su misericordia es para siempre” (2 Crónicas 20:21).
  3. Dios obró maravillas. “Cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y de los del monte de Seir que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros” (2 Crónicas 20:22). 
  4. Cuando comenzaron a cantar alabanzas, Dios hizo el milagro, venció a sus enemigos.

Conclusión: No importan los problemas por los que estemos pasando, alabemos y adoremos al Señor siempre, como los primeros creyentes “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. (Luca. 24:52-53).

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