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ABRAHAM, UN ADORADOR

Texto Principal: Génesis 22:1-19

Introducción: La adoración es la actitud o la intención interna del corazón del hombre hacia Dios, implica la obediencia, el servicio, la rendición y el amor. Es una forma de vida que permite tener comunión con el Espíritu Santo. La adoración comienza con la obediencia. 

  1. ABRAHAM Y LA ADORACIÓN A DIOS

La primera referencia bíblica a la adoración está en conexión con Abraham. 

  1. La primera aparición de la palabra “adoración” se encuentra cuando Abraham estaba hablando a los jóvenes que acompañaban a Isaac y a él a Moriah. (Génesis 22:5) “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”.
  2. La adoración a Dios implica reverenciarlo, rendirle culto por lo que él es.
  1. LA ADORACIÓN COMIENZA CON LA OBEDIENCIA

Dios le ordenó a Abraham que hiciera algo totalmente contrario al sentido común, a su amor paternal y a su deseo de toda la vida, como era el de ser padre. Ahora Dios le ordena que sacrifique a su hijos Isaac. Isaac era el hijo prometido. El era el cumplimiento del pacto que Dios había hecho con Abraham.

  1. La respuesta de Abraham al mandato de Dios fue una respuesta de obediencia.
  2. No hay manera en que podamos imaginar lo que la obediencia a este mandamiento demandó de Abraham.
  1. LA ADORACIÓN: UN ACTO DE INTENSO SACRIFICIO

En ese momento para Abraham, el acto de adoración fue un acto de intenso sacrificio. Este acto de adoración demandaba de Abraham lo mejor que poseía, la máxima ofrenda él tenía la posibilidad de hacerla.

  1. El acto de adoración aún puede ser un acto de gran sacrificio personal. (Romanos 12:1-2) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
  2. La adoración verdadera significa una rendición total de uno mismo a Dios. Los creyentes debemos tener un deseo intenso de agradar a Dios y de ofrecerle la adoración que sólo Él merece.

IV. LA ADORACIÓN: UN ACTO DE FE

El acto de adoración es un acto de obediencia y fe.

  1. Abraham ciertamente pudo no haber sentido deseos de adorar.
  2. En el tercer día de su viaje para ofrecer a Isaac, Abraham dijo: “Volveremos”. Un acto de obediencia se había convertido en un acto de fe.
  3. LA ADORACIÓN A DIOS REQUIERE DE LA RENDICIÓN TOTAL DEL ‘YO’ La muerte de Isaac significaba la muerte de todo aquello por lo cual Abraham había vivido. Cada promesa en el Pacto estaba basada sobre el nacimiento de su hijo. Todo lo que Abraham había creído tenía que ver con Isaac. Fue un acto de rendición total a Dios.
  4. Debido a la obediencia de Abraham respecto a rendirle adoración a Dios, Dios le dio un don especial de fe que impulsó a Abraham a comprometerse con el sacrificio de Isaac.
  5. Cuando alabamos y adoramos a Dios, Su presencia se manifiesta poderosamente. “Pero tú eres santo, Tú, que habitas entre las alabanzas de Israel” (Salmos 22:3).
  6. Abraham llevó a su hijo para ser sacrificado y esto llegó a ser proféticamente el sacrificio del Unigénito Hijo de Dios.
  7. “Respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos” (Génesis 22:8)
  8. Dios proveyó un sacrificio sustituto. Años más tarde, vemos al Padre permitiendo el sacrificio de Su Hijo, Jesús como sacrificio expiatorio por la redención de la humanidad.
  9. Jesús fue sacrificado en el lugar exacto donde Abraham ofreció a Isaac.
  10. El Padre celestial hizo lo que Él le había pedido a Abraham que hiciera. (Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Conclusión. Debemos rendirle todos nuestros deseos, ambiciones y planes personales a Dios para entrar en la verdadera adoración. La adoración en espíritu y en verdad es el nivel en que ocurre la verdadera adoración a Dios. (Juan 4:23) “Dios es Espíritu; y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario adoren”.

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